Los Ingresos Presupuestarios del Sector Público acumulados entre enero y abril de 2026, en el renglón de ingresos petroleros totales muestra una caída real del -5.9% en comparación con el mismo periodo de 2025, situándose en 311,528.6 millones de pesos.
Sin embargo, el verdadero impacto se oculta en la distribución de esta caída. Mientras que los ingresos petroleros retenidos por Pemex lograron mantenerse a flote con un magro crecimiento real del 0.7% (alcanzando 238,258.4 millones de pesos), el Gobierno Federal absorbió un golpe masivo, ya que sus ingresos petroleros se desplomaron un -22.4% en términos reales, cayendo a 73,270.3 millones de pesos.
Esto evidencia un sacrificio fiscal estructural. El Estado está cediendo su tajada de la renta petrolera —probablemente a través de la reducción del Derecho de Utilidad Compartida (DUC) y otros estímulos— para mantener la liquidez de Pemex. El resultado es que la federación cuenta con muchos menos recursos líquidos provenientes del petróleo para financiar el gasto corriente, infraestructura, salud o educación.
Un efecto dominó en la recaudación
La teoría económica sugiere que, ante caídas en ingresos petroleros, la recaudación tributaria (los impuestos de los ciudadanos y empresas) debería actuar como un colchón salvavidas. El documento demuestra que esto no está ocurriendo.
- Contracción general: Los ingresos presupuestarios totales del sector público cayeron un -2.2% real en el primer cuatrimestre de 2026.
- Caída del ISR: El Impuesto Sobre la Renta (ISR), el motor principal de la recaudación tributaria, sufrió una severa contracción del -6.2% real. Esto es un indicador de advertencia sobre una posible desaceleración en la actividad económica y las utilidades corporativas.
- El rescate del IEPS: El único rubro que amortiguó parcialmente el impacto fue el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a gasolinas y diésel, que creció un 14.8%. Esto significa que, paradójicamente, los consumidores están financiando el boquete mediante el pago de impuestos a los combustibles, al no contar con subsidios gubernamentales activos en este periodo.
Implicaciones para el País
La dependencia histórica de México hacia el petróleo sigue cobrando factura. Cuando el Gobierno Federal pierde casi una cuarta parte de sus ingresos petroleros (-22.4%) y, simultáneamente, la recaudación del ISR retrocede, el margen de maniobra fiscal se vuelve crítico.
Para compensar esta caída de ingresos sin recortar drásticamente el gasto público, el Estado se ve presionado a recurrir a un mayor endeudamiento interno o externo. Las cifras evidencian que el modelo de transferir la riqueza petrolera al presupuesto nacional está agotado. Proteger el balance de Pemex está vaciando las arcas de la Federación, dejando al país vulnerable ante cualquier shock macroeconómico.


