Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum celebra la caída internacional en los precios del petróleo y abre la puerta para cobrar la totalidad del IEPS a los combustibles, los pequeños empresarios del sector gasolinero viven una realidad paralela: enfrentan problemas graves de abasto y operativos coercitivos por parte de las autoridades.
¿Por qué importa? Las declaraciones oficiales de Pemex, la Secretaría de Energía (Sener) y Profeco dibujan un mercado estable. Sin embargo, los dueños de estaciones de servicio advierten que se está ocultando un desabasto que podría agravarse, al tiempo que sufren presiones que ponen en riesgo la viabilidad de sus negocios y el suministro final al consumidor.
La ilusión del abasto: Empresarios como Diego Sánchez, de San Luis Potosí, acusan a Pemex de implementar una estrategia “quirúrgica” para enmascarar la falta de combustible, especialmente de diésel importado.
- Distribución selectiva: Pemex surte a ciertas estaciones mientras deja a otras cercanas secas hasta por cuatro días.
- El objetivo: Evitar que la población perciba un desabasto generalizado al asegurar que siempre haya al menos una gasolinera abierta por zona.
El “terror” regulatorio de Profeco: La presión no solo está en las Terminales de Almacenamiento. Jorge Gutiérrez, operador en el corredor Jalisco-Guanajuato, denuncia prácticas intimidatorias por parte de los inspectores federales.
- Extorsión oficial: Relatan que los inspectores de Profeco amenazan con clausurar bombas e iniciar procedimientos administrativos si no bajan sus precios de manera inmediata.
- La trampa legal: Los gasolineros no pueden alterar precios al instante sin notificar antes a la Comisión Reguladora de Energía (CRE), bajo riesgo de severas multas.
¿Gasolina más barata? Aún no: Aunque las tensiones en Medio Oriente bajaron y el crudo cotiza por debajo de los 80 dólares por barril, el consumidor mexicano no verá un alivio inmediato.
- El rezago: El combustible que se vende hoy se compró hace semanas, cuando el barril superaba los 100 dólares.
- El riesgo del IEPS: Si el gobierno retira anticipadamente el estímulo fiscal (vigente desde marzo) para recaudar más, el precio de la gasolina subirá de golpe, golpeando directamente el bolsillo del automovilista.
Lo que sigue: Una nueva rebelión Hartos de la falta de apoyo de sus líderes gremiales y del choque con la retórica de la Sener —que ya les advirtió que las políticas energéticas no cambiarán—, los pequeños gasolineros están tomando acción. Actualmente, más de 5,000 empresarios se están organizando para crear una nueva asociación independiente que defienda verdaderamente sus intereses frente a las políticas de la administración federal.










