El Plan México 2030 proyecta una ambiciosa inversión en infraestructura de 5.6 billones de pesos para sostener la competitividad del país. Si la cautela de los inversionistas por la incertidumbre del T-MEC vacía la caja del capital privado, el gobierno se verá obligado a usar a Pemex y CFE como los motores principales para financiar el desarrollo energético y de transporte. Esta sobrecarga sobre dos paraestatales que ya enfrentan elevados niveles de endeudamiento incrementa sustancialmente el riesgo de un mayor deterioro en sus perfiles crediticios.
El panorama general
La agencia calificadora internacional Fitch Ratings emitió un análisis de riesgo sobre las perspectivas de inversión corporativa e infraestructura en México. La firma destacó que la desconfianza empresarial se ha acumulado durante los últimos dos años debido a la volatilidad en las reglas del comercio exterior, así como por la incertidumbre jurídica derivada de la reforma judicial y la percepción de menor protección para el capital privado.
Los datos clave
- Efecto de las revisiones del T-MEC: Fitch advirtió que el cambio hacia esquemas de revisiones anuales del acuerdo comercial crea un entorno de incertidumbre que frena las decisiones de inversión a largo plazo.
- El riesgo para las empresas del Estado: Si el capital privado no se materializa en los volúmenes previstos, Pemex y la CFE se convertirán en los principales vehículos de ejecución para la agenda gubernamental, acelerando la presión sobre sus perfiles financieros.
- El tamaño del Plan México 2030: El Plan de Infraestructura 2026-2030 prevé una bolsa de inversión por 5.6 billones de pesos (bdp) distribuida en aproximadamente 1,500 proyectos estratégicos:
- 54% del presupuesto está destinado al sector energético.
- 36% se enfoca en el desarrollo de la red de transporte e infraestructura de conectividad.
- Barreras para la participación privada: De acuerdo con la agencia, la entrada de empresas privadas sigue siendo acotada debido a que persisten vacíos normativos en:
- La definición clara de las estructuras de financiamiento.
- Los esquemas y márgenes de rentabilidad previstos.
- La distribución justa de los riesgos operativos.
- La existencia de mecanismos confiables para la resolución de controversias comerciales.
- Impacto en notas crediticias: Aunque Fitch no anticipa acciones negativas automáticas o masivas sobre las calificaciones de las empresas mexicanas tras la no renovación inmediata del T-MEC, alertó que la brecha entre empresas con balances sólidos y aquellas con finanzas presionadas continuará ampliándose.
Lo que sigue
En el marco de la tercera ronda de negociaciones del T-MEC que se desarrolla en la Ciudad de México, el equipo económico del gobierno federal buscará afinar los esquemas de asociación público-privada para el Plan 2026-2030. Clarificar la certidumbre jurídica en los mecanismos de resolución de controversias será el punto central para evitar que la carga presupuestal de los proyectos energéticos recaiga en el balance consolidado de la SHCP, la CFE y Pemex.
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