México entra a 2027 con una nueva variable que puede alterar las cuentas del sistema eléctrico: un episodio de El Niño que la Organización Meteorológica Mundial espera que alcance una intensidad muy fuerte hacia finales de este año.
La probabilidad de que el fenómeno persista hasta febrero de 2027 es cercana al 100%. Algunos especialistas consideran que podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados, aunque todavía existe incertidumbre sobre sus impactos regionales.
Para el sector energético mexicano, el problema no es meteorológico solamente. El Niño puede cambiar simultáneamente cuánta electricidad consumimos y cómo la producimos.
Por qué importa: Temperaturas más altas pueden incrementar la utilización de aire acondicionado y elevar la demanda eléctrica. Cambios en las lluvias pueden modificar los niveles de presas y, con ello, la disponibilidad hidroeléctrica.
Las variaciones atmosféricas también pueden alterar temporalmente los patrones de viento y radiación solar, mientras inundaciones, tormentas o sequías aumentan los riesgos para líneas, subestaciones y otra infraestructura.
El efecto gas: Ahí aparece una segunda exposición. Cuando disminuye la disponibilidad de otras fuentes o aumenta rápidamente la demanda, las centrales de ciclo combinado pueden adquirir mayor importancia para equilibrar el sistema.
México depende ampliamente del gas estadounidense, por lo que un año climático complicado podría trasladar parte del riesgo eléctrico hacia el mercado de gas y Estados Unidos enfrentará sus propios efectos de El Niño sobre temperaturas y demanda energética.
La señal mexicana: El Servicio Meteorológico Nacional ya incorpora el fenómeno en sus pronósticos.
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Para la temporada 2026-2027 espera 56 frentes fríos, frente a un promedio climatológico de 50. Además, prevé cambios regionales importantes en las precipitaciones durante los próximos meses.
No significa que todo México enfrentará sequía o lluvias extremas. El comportamiento dependerá de la región y de la temporada.
Entre líneas: El Niño llega precisamente cuando México intenta incorporar 32,475 MW de nueva generación hacia 2030, incluidos 22,376 MW renovables, y acelerar nuevas obras de transmisión.
Eso convierte la resiliencia en otra variable del plan eléctrico. No bastará con preguntar cuántos megawatts nuevos tendrá México.
También habrá que observar qué ocurre con las presas, cuánto aumenta la demanda, cuánto viento y sol están disponibles y cuánto gas necesita CFE para compensarlo.
El Niño puede convertirse así en una primera prueba climática importante para el nuevo ciclo de expansión eléctrica mexicano.
📌 Ficha del caso
- Fenómeno: El Niño 2026-2027.
- Situación: plenamente establecido y fortaleciéndose.
- Intensidad prevista: muy fuerte.
- Pico esperado: finales de 2026.
- Persistencia hasta febrero de 2027: probabilidad cercana al 100%.
- Riesgos: calor, sequías, lluvias intensas e inundaciones.
- Frentes fríos previstos en México: 56.
- Promedio climatológico: 50.
- Variables energéticas: demanda, hidroelectricidad, solar, eólica y gas.
- Nueva generación mexicana hacia 2030: 32,475 MW.
- Renovables previstas: 22,376 MW.
- Riesgo adicional: infraestructura de transmisión y distribución.
- Indicadores a seguir: presas, demanda máxima, generación hidroeléctrica y consumo de gas de CFE.










