El petróleo está nuevamente a las puertas de los US$100 por barril y México podría sentir sus efectos en ambos lados de la balanza energética.
El Brent alcanzó este martes US$99.46 por barril, su nivel más alto desde el 24 de julio, mientras el WTI llegó a máximos no vistos desde junio, después de nuevos ataques hutíes contra Arabia Saudita.
Los ataques alcanzaron objetivos vinculados con Saudi Aramco y provocaron incendios en instalaciones energéticas.
Por qué importa: un petróleo cercano a US$100 puede aumentar el valor de las exportaciones mexicanas y los ingresos petroleros, pero también eleva el costo de los combustibles que México continúa importando.
El conflicto llegó a la infraestructura saudita
Los hutíes lanzaron drones y misiles contra cuatro ciudades del sur de Arabia Saudita: Khamis Mushait, Abha, Najran y Jazan.
El ataque dejó más de 70 heridos y alcanzó instalaciones petroleras, incluida la zona de la refinería de Jazan y un centro de distribución en Abha.
La escalada agrega una nueva amenaza al mercado.
Arabia Saudita había utilizado rutas por el Mar Rojo para reducir su exposición a los problemas en el Estrecho de Ormuz. Ahora, los ataques amplían el riesgo hacia otra pieza de la infraestructura regional.
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¿Por qué el Brent todavía no supera US$100?
La pregunta domina los mercados.
A pesar de las disrupciones de suministro en Medio Oriente, todavía existen factores que contienen los precios.
Parte del petróleo continúa atravesando Ormuz, mientras productores del Golfo utilizan rutas alternativas. Estados Unidos, Canadá y Guyana también están aumentando su producción.
Además, la menor demanda china ayuda a compensar parcialmente la presión.
Pero el mercado físico muestra señales de tensión: las primas spot han aumentado y los combustibles refinados enfrentan una oferta más ajustada.
El riesgo: que una nueva interrupción relevante elimine ese equilibrio.
Para México, primero viene el beneficio
Un precio internacional más alto tiende a elevar el valor de la mezcla mexicana de exportación.
Eso puede traducirse en mayores ingresos para Pemex y mayores recursos petroleros para el Gobierno, dependiendo de los volúmenes exportados, el tipo de cambio y el régimen fiscal aplicable.
México mantiene mecanismos fiscales sobre el valor de los hidrocarburos que responden al precio del petróleo.
Por eso, mientras los precios permanezcan elevados, existe una potencial ganancia del lado de los ingresos.
Pero sólo es la mitad de la historia.
Después llega la factura
México continúa importando cantidades relevantes de gasolinas y diésel.
Cuando sube el petróleo, también aumenta la presión sobre los precios internacionales de los productos refinados.
Eso significa mayores costos de importación para Pemex y comercializadores, además de presión sobre los precios que pagan consumidores y empresas.
El Gobierno dispone del IEPS como una herramienta para amortiguar movimientos abruptos en las gasolinas.
Para 2026, la cuota base es de 6.7001 pesos por litro para gasolina regular, 5.6579 pesos para Premium y 7.3634 pesos para diésel.
Si Hacienda decide reducir efectivamente la carga mediante estímulos para contener precios, una parte del beneficio fiscal generado por un petróleo más caro puede terminar compensándose por el lado de los combustibles.
Wall Street ya mira hacia 2027
El mercado tampoco considera necesariamente que el problema sea temporal.
Goldman Sachs, HSBC y otras instituciones financieras han elevado sus previsiones petroleras ante la posibilidad de que las disrupciones persistan.
Algunas estimaciones ya contemplan un Brent promedio cercano a US$100 durante el cuarto trimestre de 2026.
Y el riesgo se extiende hacia 2027.
La combinación de restricciones logísticas, problemas en refinerías, conflicto regional y bajos inventarios de determinados combustibles está modificando las expectativas.
Qué vigilar en México
Para México, tres indicadores serán fundamentales: la mezcla mexicana, los precios de importación de combustibles y las decisiones semanales de Hacienda sobre estímulos fiscales.
Un Brent de US$100 no es automáticamente una buena noticia para un país productor.
México exporta petróleo, pero también importa combustibles.
La paradoja: cuanto más caro sea el barril mexicano que vende al exterior, más cara puede resultar también una parte de la gasolina y el diésel que necesita comprar.
El balance dependerá de cuánto dure la crisis.
📌 Ficha del caso
- Brent intradía: US$99.46 por barril.
- Referencia: máximo desde el 24 de julio.
- WTI: por encima de US$92 por barril.
- Detonante: ataques hutíes contra Arabia Saudita.
- Objetivos: cuatro ciudades del sur saudita.
- Infraestructura afectada: instalaciones petroleras en Jazan y Abha.
- Riesgo global: nuevas disrupciones del suministro de Medio Oriente.
- México — beneficio: mayor valor potencial de exportaciones petroleras.
- México — riesgo: combustibles importados más costosos.
- Gasolina regular, IEPS 2026: 6.7001 pesos por litro.
- Premium: 5.6579 pesos por litro.
- Diésel: 7.3634 pesos por litro.
- Perspectiva: bancos internacionales elevaron pronósticos para 2026-2027.
- Nivel psicológico del mercado: US$100 por barril.








