La crisis por el impago de pasivos en Petróleos Mexicanos (Pemex) ha rebasado el plano de las grandes corporaciones para golpear directamente al eslabón más vulnerable de su cadena de suministro: las empresas locales y subcontratistas del sureste mexicano. Eustacio Pérez García, presidente del Frente Amplio de Subcontratistas al Servicio de Pemex, anunció la reactivación de las protestas tras acusar el flagrante incumplimiento de los acuerdos financieros alcanzados meses atrás con la petrolera del Estado.
Originalmente, los manifestantes habían pactado suspender temporalmente los bloqueos y movilizaciones operativas bajo la promesa de que Pemex inyectaría liquidez a los contratistas principales (grandes corporaciones), quienes a su vez se comprometían a derramar esos recursos para liquidar los saldos pendientes con los subcontratistas locales. No obstante, el Frente aseguró que los compromisos pactados no se cumplieron, agravando la asfixia financiera de más de 300 proveedores medianos y pequeños. Ante la falta de respuestas, el organismo convocó a una reunión urgente en Villahermosa, Tabasco, con la finalidad de actualizar las cifras consolidadas de la cartera vencida y trazar el plan de resistencia y acciones a seguir en los próximos días.
De acuerdo con las declaraciones del dirigente, el boquete financiero más profundo y destructivo no proviene de los contratos corrientes, sino del arrastre del ejercicio 2024. Esta deuda histórica mantiene en predicamento la solvencia económica de cientos de talleres, transportistas y proveedores de servicios especializados en los estados de Tabasco, Campeche y Veracruz, donde la reactivación o liquidación de saldos ha sido prácticamente nula.
El Frente detalló las fallas del flujo de capital:
- Avance marginal: Se estima que apenas entre el 15 y 20 por ciento de los adeudos totales correspondientes a 2024 han sido cubiertos de manera formal.
- El filtro de los intermediarios: Pese a que un selecto grupo de grandes contratistas recibió transferencias parciales por parte de Pemex, esos recursos se quedaron retenidos en las tesorerías de las empresas principales y no llegaron a las cuentas de los subcontratistas que ejecutaron la obra en campo.
- Efecto operativo: Esta crisis de liquidez se ha visto fuertemente agravada por la declinación y los problemas técnico-operativos en la producción de los pozos de la región, los cuales reducen los márgenes de maniobra de las empresas locales.
La estrategia del Frente Amplio de Subcontratistas no solo se limitará a la exigencia del cobro de facturas comerciales. Pérez García adelantó que la petrolera estatal enfrentará una oleada de nuevos reclamos de carácter laboral y social que complicarán las mesas de negociación. El pliego petitorio incluirá demandas formales relacionadas con jubilaciones, pensiones y compensaciones económicas pendientes por afectaciones en comunidades y ejidos donde opera la infraestructura de la paraestatal. El organismo denuncia que los trabajos de perforación y mantenimiento en pozos petroleros han dejado pasivos por daños ambientales y de infraestructura comunitaria que no han sido reparados ni indemnizados por la vía institucional.
Finalmente, con miras a reactivar la economía de las regiones petroleras, el Frente anunció que buscará una participación activa en los próximos concursos públicos derivados de los denominados “contratos espejo” de Pemex. Los subcontratistas locales exigirán formalmente a la dirección general que se reduzcan las barreras de entrada, los montos de capitalización mínimos y las restrictivas condiciones técnicas de las bases de licitación. El objetivo de esta presión regulatoria es democratizar el acceso a la infraestructura pública, permitiendo que entre 300 y 400 micro, pequeñas y medianas empresas locales tengan la capacidad real de competir, ganar y facturar de manera directa en los nuevos proyectos de la petrolera en el sureste.
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