En un esfuerzo por sostener e incluso incrementar la producción de hidrocarburos líquidos en el corto plazo, Petróleos Mexicanos (Pemex) está aplicando una estrategia de máxima presión sobre su infraestructura operativa. La estatal petrolera ha decidido exprimir al máximo sus campos ya conocidos, una maniobra que sostiene el pulso petrolero pero que se ejecuta a costa de apagar pozos de gas no asociado y recortar drásticamente los trabajos de exploración.
Los datos del segundo trimestre de 2026 (2T26) revelan que el promedio de pozos en operación sufrió una contracción del 1.9% anual, al pasar de 5,703 unidades en el 2T25 a 5,595 en el 2T26. Sin embargo, el matiz crucial de esta cifra radica en la redistribución interna de la infraestructura. Mientras los pozos orientados a la extracción de crudo aumentaron de 3,410 a 3,480, los pozos de gas no asociado cayeron con fuerza al pasar de 2,293 a 2,115. Este reperfilamiento deliberado de la cartera sacrifica la producción gasífera nacional para canalizar cada recurso disponible hacia la plataforma de líquidos.
A la par de este recorte en gas, la actividad de perforación terminada muestra un sesgo abrumador hacia el desarrollo inmediato. Durante el 2T26 se terminaron 35 pozos (un incremento notable frente a los 13 del 2T25), pero de ese total, 34 correspondieron a tareas de desarrollo y únicamente uno a labores de exploración. La tendencia trimestre a trimestre confirma que la empresa decidió congelar la apertura de nuevas fronteras petroleras para volcarse por completo en la extensión y explotación de campos maduros o ya descubiertos.
Esta política de “hacer más con menos” se refleja con mayor dureza en el parque de taladros. El número de equipos de perforación activos cayó más de un 34% en un solo año, al pasar de 26 equipos en el 2T25 a solo 17 en el 2T26. Operar con un tercio menos de taladros ha obligado a la compañía a concentrar sus activos en desarrollos “estrella” de alta productividad, maximizando el rendimiento del capital disponible.
Si bien la estrategia permite entregar números de producción atractivos a corto plazo, el costo de oportunidad se acumula en el horizonte. Al apagar la infraestructura de gas y mantener la exploración en niveles mínimos, Pemex compromete la restitución de reservas y la seguridad energética futura para salvar la meta petrolera del presente.
📌 Ficha del caso: Reperfilamiento operativo de Pemex (2T26 vs 2T25)
Estrategia clave: Concentración del parque de taladros y recursos en campos de mayor rendimiento de crudo, reduciendo la infraestructura de gas y la actividad exploratoria.
Pozos totales en operación: 5,595 en 2T26 vs 5,703 en 2T25 (-1.9%).
Pozos de crudo: 3,480 en 2T26 vs 3,410 en 2T25 (+2.0%).
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Pozos de gas no asociado: 2,115 en 2T26 vs 2,293 en 2T25 (-7.7%).
Pozos terminados totales: 35 en 2T26 vs 13 en 2T25 (+169.2%).
Desglose de pozos terminados: 34 de desarrollo y 1 exploratorio en 2T26.
Equipos de perforación activos: 17 en 2T26 vs 26 en 2T25 (-34.6%).











