México se afianza como comprador del gas estadounidense, pero esa integración tiene un punto vulnerable: la continuidad de los gasoductos. Las exportaciones por ducto hacia territorio mexicano promediaron 8,010 millones de pies cúbicos diarios en septiembre, según estimaciones de Natural Gas Intelligence (NGI).
El volumen fue 11.6% superior al de septiembre del año pasado, aunque quedó 1% debajo de agosto. Es un nivel elevado, no un récord mensual absoluto. NGI vincula el crecimiento de las compras mexicanas con la demanda de electricidad.
Por qué importa
Para Estados Unidos, México ofrece una salida comercial a su abundante producción. Para los consumidores mexicanos, los ductos permiten abastecer centrales eléctricas e industrias. Esa relación beneficia a ambos mercados, pero exige infraestructura confiable: comprar combustible no basta si su transporte se interrumpe.
La concentración geográfica ayuda a dimensionar el riesgo. En 2024, los corredores del oeste y sur de Texas aportaron 91% de las exportaciones estadounidenses por gasoducto hacia México, de acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos, EIA.
La alerta: Tennessee Gas Pipeline
Kinder Morgan restableció recientemente las entregas a México por Tennessee Gas Pipeline después de reparar problemas operativos y levantar una declaración de fuerza mayor, reportó Zacks el 13 de octubre. La interrupción involucró secciones asociadas con los puntos de entrega Rio Bravo y Cenagas.
El reporte no precisa cuánto gas dejó de transportarse ni documenta apagones o afectaciones industriales. Sí señala que la limitada capacidad mexicana de almacenamiento subterráneo aumenta la dependencia de entregas continuas. El episodio demuestra una vulnerabilidad logística, no una crisis eléctrica acreditada.
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El contexto: electricidad y otros destinos
La EIA registró exportaciones promedio de 6,400 millones de pies cúbicos diarios hacia México en 2024, 25% más que en 2019. Durante ese periodo, el consumo mexicano creció principalmente por el sector eléctrico.
Sin embargo, no todo el gas importado termina en centrales. También abastece instalaciones de licuefacción: México comenzó a exportar gas natural licuado desde Fast LNG Altamira en agosto de 2024. Atribuir todo incremento a electricidad doméstica borraría esa diferencia.
Qué vigilar
Las cifras deben conservar su etiqueta: NGI elabora estimaciones operativas con información de gasoductos; la EIA publica estadísticas oficiales. No son una sola serie intercambiable.
Para evaluar la seguridad del suministro conviene observar rutas alternativas, almacenamiento y conexiones internas, además del volumen comprado. La capacidad fronteriza agregada no garantiza disponibilidad en cada región mexicana.
📌 Ficha del caso
- Volumen: NGI estimó exportaciones estadounidenses hacia México de 8,010 millones de pies cúbicos diarios en septiembre de 2026.
- Comparación: aumento interanual de 11.6% y disminución mensual de 1%; septiembre no fue el máximo absoluto.
- Concentración: oeste y sur de Texas aportaron 91% de los envíos por ducto en 2024, según la EIA.
- Incidente: Tennessee Gas Pipeline restableció entregas tras reparaciones; Zacks no cuantificó el volumen interrumpido ni acreditó apagones.
- Destinos: generación eléctrica, industria y suministro para licuefacción; no todo el gas se consume en centrales mexicanas.











