El mercado de carburantes en México opera bajo una estructura de costos que mantiene los precios al público por encima de los niveles registrados en Estados Unidos. De acuerdo con un reporte técnico presentado por el asesor energético Ramsés Pech para Surtidores Latam, al cierre del 6 de junio de 2026 la gasolina regular y el diésel exhibieron una brecha notable en perjuicio del consumidor mexicano, a pesar de los esfuerzos del gobierno federal por contener la volatilidad mediante subsidios fiscales.
La investigación desglosa que la devaluación competitiva en los precios de las estaciones de servicio obedece de forma casi exclusiva a la política tributaria subyacente. Mientras que variables operativas fundamentales como el costo de adquisición del crudo y los gastos generales de distribución resultan menores en territorio nacional que en el estadounidense, el peso impositivo revierte por completo esta ventaja inicial. La disparidad en la recaudación por cada litro vendido genera una brecha que impacta al aparato logístico y comercial de la república.
Para evitar que las recurrentes crisis geopolíticas globales y las fluctuaciones del petróleo crudo impactaran directamente los bolsillos de la población, la Secretaría de Hacienda utilizó el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) como un amortiguador fiscal dinámico entre febrero y junio. Si bien este mecanismo estabilizó el costo de los combustibles básicos al público, la estrategia fiscal trasladó el costo del ajuste a los empresarios gasolineros, reduciendo severamente sus ganancias en un entorno donde los gastos de almacenamiento continúan elevándose.
Por qué es importante
La alta dependencia de los impuestos a combustibles para equilibrar los precios internos limita la competitividad de las cadenas logísticas mexicanas frente a sus contrapartes norteamericanas. Operar con márgenes de comercialización históricamente bajos debilita la capacidad de reinversión de los grupos gasolineros, obligando al sector minorista a absorber pérdidas operativas justo cuando los costos de almacenamiento en las terminales van en aumento.
El panorama general
La evaluación del mercado se sitúa en la primera semana de junio de 2026, tras meses de fuerte incertidumbre en los precios internacionales del crudo derivados de los conflictos en Oriente Próximo. Para impedir una escalada inflacionaria, el gobierno federal aplicó un agresivo recorte fiscal al cobro del IEPS, concentrando su mayor soporte en el diésel. Sin embargo, los analistas advierten que esta capacidad de absorción impositiva por parte del Estado tiene un límite físico antes de desgastar los objetivos de recaudación anual.
Impacto
La política de contención de precios estabilizó la gasolina Magna, pero provocó que la Premium —con menor protección fiscal— acumulara incrementos de doble dígito. Para las estaciones de servicio independientes, la reducción de hasta una tercera parte de sus márgenes de ganancia bruta restringe su flujo de efectivo, dejándolas en una posición vulnerable si el petróleo internacional vuelve a experimentar un repunte sostenido.
La cifra
Lo que sigue
En los próximos doce meses, el comportamiento del sector dependerá enteramente de la cotización internacional del crudo. De cumplirse las proyecciones de un barril rondando los 94 dólares, el margen disponible para seguir recortando el IEPS podría agotarse, forzando a la federación a elegir entre permitir que la gasolina escale hacia los 26 pesos por litro o inyectar subsidios complementarios directos a la cadena comercial.











