Cargar el tanque de tu auto se ha vuelto una experiencia de alta tensión en varias regiones del país. Aunque los precios de los combustibles registran presiones al alza, el costo de la gasolina de mayor consumo en México se mantiene contenido mediante una estrategia gubernamental milimétrica.
¿Por qué importa? A pesar de los recientes recortes en los estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que aplica la Secretaría de Hacienda, las pizarras en las gasolineras no se han disparado sin control. Esto revela un delicado equilibrio para proteger la percepción económica y el bolsillo de las familias mexicanas.
El mapa de precios en la bomba: El costo de los combustibles presenta marcadas diferencias dependiendo de la entidad, reflejando dinámicas de distribución y oferta regional:
- Ciudad de México: La capital se sitúa ligeramente por encima del promedio nacional. La gasolina Magna cotiza en 23.81 pesos, la Premium alcanza los 28.78 pesos y el diésel se vende en 26.99 pesos por litro.
- Jalisco y Nuevo León: En estos motores industriales, la situación es más agresiva. La gasolina regular ya roza o supera la barrera de los 24 pesos, mientras que el combustible Premium rompió el techo de los 29 pesos por litro.
La nota de fondo: El pacto no escrito El verdadero motor detrás de estos precios no es únicamente la oferta y la demanda internacional, sino el “tope político”.
- A inicios del año 2025, el gobierno federal y el sector empresarial delinearon un entendimiento crucial para contener la inflación.
- El objetivo principal es mantener la gasolina Magna (la más utilizada por el transporte ligero y particulares) estratégicamente cerca, pero estrictamente por debajo de la línea de los 24 pesos.
El juego financiero: El gobierno opera en una cuerda floja. Al reducir los subsidios al IEPS, el Estado recauda más ingresos para fortalecer las finanzas públicas. Sin embargo, Hacienda monitorea los precios diariamente para asegurar que el mercado no empuje el precio de la Magna más allá del acuerdo de 2025, evitando así el impacto político y mediático de un gasolinazo.
Lo que sigue: Mientras la gasolina Premium ya asume el costo real con precios récord en el occidente y norte del país, toda la atención económica se concentra en la regular. Si las condiciones internacionales de los energéticos se complican, el Estado tendrá que decidir entre recaudar impuestos o mantener vivo su tope político.








