México busca depender menos del gas natural, pero sus nuevas centrales podrían necesitar más combustible estadounidense. Claudia Sheinbaum abrió el 13 de octubre la posibilidad de aumentar las importaciones si la producción nacional resulta insuficiente para abastecer cinco plantas de ciclo combinado. La declaración no equivale a una compra acordada.
“Si es necesario, pues tendrá que comprarse ese gas natural, si no está disponible en el país para operar esas cinco plantas”, dijo la presidenta. Su respuesta ocurrió ante una pregunta sobre mayores compras energéticas dentro de las negociaciones comerciales con Washington.
Por qué importa
La electricidad y el comercio exterior quedaron conectados en una misma conversación. Comprar más combustible estadounidense podría contribuir a atender la preocupación de Donald Trump por el déficit comercial con México, pero también prolongaría una dependencia que el Gobierno mexicano asegura querer reducir mediante producción propia y renovables.
El punto es que las centrales necesitan combustible disponible cuando deban generar. La intención de importar, por sí sola, no permite conocer cuánto gas llegará, cuándo estará disponible ni quién garantizará su entrega.
El dato que explica la presión
La Administración de Información Energética de Estados Unidos, EIA, reportó que las exportaciones por gasoducto hacia México promediaron 6,400 millones de pies cúbicos diarios en 2024: 25% más que en 2019. Durante ese periodo, el consumo mexicano aumentó de 7,700 millones a 8,600 millones de pies cúbicos diarios, con el crecimiento concentrado principalmente en generación eléctrica.
La infraestructura fronteriza tenía una capacidad conjunta cercana a 14,800 millones de pies cúbicos diarios y una utilización aproximada de 43% en 2024. Ese margen agregado, sin embargo, no demuestra que cada central tenga asegurada su ruta de suministro: falta conocer qué instalaciones recibirán el combustible y mediante cuáles conexiones.
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Lo que todavía falta
El reporte de la declaración no identifica las cinco centrales ni detalla su demanda individual, fechas de consumo, proveedores o condiciones contractuales. Sin esos elementos, sería prematuro calcular importaciones adicionales o presentar la conversación comercial como un compromiso firme de abastecimiento.
También conviene separar mercados: abastecer plantas eléctricas mexicanas no es lo mismo que importar gas para licuarlo y exportarlo. La declaración no acredita nuevos contratos de gas natural licuado ni capacidad adicional de licuefacción.
Qué sigue
La siguiente señal relevante será un programa de suministro verificable: centrales identificadas, demanda estimada, calendario y transporte contratado. Hasta entonces, hay una opción de compra sobre la mesa, no una operación cerrada.
📌 Ficha del caso
- Declaración: Claudia Sheinbaum, 13 de octubre de 2026.
- Destino planteado: abastecer cinco centrales de ciclo combinado si el gas nacional no alcanza.
- Condición comercial: la posibilidad surgió durante una pregunta sobre negociaciones con Estados Unidos; no se informó una compra cerrada.
- Datos pendientes: identidad de las plantas, volúmenes adicionales, proveedores, fechas y condiciones de suministro.
- Contexto: las exportaciones estadounidenses por gasoducto hacia México promediaron 6,400 millones de pies cúbicos diarios en 2024, según la EIA.
- Distinción clave: el abastecimiento eléctrico no debe confundirse con proyectos de exportación de GNL.











