La refinería Olmeca, ubicada en Dos Bocas, Tabasco, enfrenta complicaciones logísticas severas derivadas de su propio incremento operativo. El complejo registra una acumulación atípica de coque de petróleo, un residuo sólido de alto poder calorífico que se ha convertido en un cuello de botella para las instalaciones. La problemática se genera por la imposibilidad de desalojar este subproducto al mismo ritmo en que es generado por las plantas de transformación.
Especialistas del sector atribuyen este desbalance a fallas de infraestructura y a decisiones de suministro técnico. Específicamente, se reportan daños estructurales en la tercera torre de coquización del complejo, lo que impide el funcionamiento óptimo del sistema. Al estar la coquizadora fuera de su ventana operativa ideal, y debido a que la refinería procesa exclusivamente crudo pesado —el cual genera una mayor proporción de residuos—, los volúmenes de coque remanente se han disparado drásticamente.
Ante la falta de capacidad automatizada para procesar y desplazar el material, Petróleos Mexicanos (Pemex) ha tenido que almacenar el subproducto a la intemperie dentro de los terrenos del complejo, recurriendo a la carga manual en buques para intentar desahogar el inventario. Esta acumulación ya derivó en contingencias operativas, como un incendio registrado el pasado 9 de abril en las zonas de almacenamiento. Aunque el siniestro fue controlado por las fuerzas armadas y personal de la planta, evidenció la alta vulnerabilidad del sitio.
Por qué es importante
La saturación de coque compromete de forma directa la continuidad operativa de la refinería Dos Bocas. Si las áreas de almacenamiento provisional llegan a su límite físico, la petrolera se verá obligada a reducir los niveles de procesamiento de crudo pesado para evitar contingencias ambientales o nuevos incendios industriales. Esto frenaría las metas federales de producción de gasolinas y diésel, impactando las finanzas de la empresa estatal.
Quiénes están implicados
- Pemex: Corporación del Estado propietaria y operadora de la refinería Olmeca.
- Claudia Sheinbaum: Presidenta de México, quien coordinó el seguimiento de control tras el siniestro de abril.
El panorama general
La acumulación masiva de residuos se ha venido acelerando de forma sostenida. El fenómeno se identificó inicialmente a mediados de junio de 2025, registrando picos mensuales que avanzan con mayor rapidez que las obras de infraestructura logística complementaria. En su Plan Estratégico, Pemex ya reconoce que el manejo de este material representa un riesgo sistémico no solo para Dos Bocas, sino también para las refinerías de Madero y Minatitlán.
Impacto
El crecimiento del inventario eleva los costos de manejo y los riesgos de SSPA (Seguridad, Salud y Protección Ambiental) dentro de la planta. Para mitigar el impacto, la petrolera diseñó una estrategia de inversión multianual para ampliar el desalojo de azufre y coque. No obstante, mientras el gasto se ejecuta, la acumulación física obliga a realizar maniobras extraordinarias de carga que restan eficiencia al puerto petrolero.
La cifra
20,400 barriles diarios de coque produjo la refinería durante el mes de abril, lo que representa un incremento de casi el 59% frente al mismo periodo del año anterior.
Lo que sigue
Se espera que Pemex ejerza una partida presupuestal de 3,540 millones de pesos durante el sexenio para robustecer la infraestructura de almacenamiento y elevar la capacidad de manejo del material. En el corto plazo, los técnicos evaluarán si es factible reparar los daños estructurales de la torre de coquización afectada para normalizar los flujos antes de que concluya el año.






