México necesita más electricidad, pero también necesita algo igual de importante: fabricar la infraestructura que permite usarla, distribuirla, controlarla y protegerla. La expansión anunciada por Schneider Electric en Querétaro es una señal de que la nueva carrera energética no sólo se jugará en centrales solares, eólicas, gasoductos o baterías. También se jugará en fábricas de tableros, sistemas de distribución, automatización, equipos de media tensión y soluciones para infraestructura crítica.
Schneider Electric informó que ampliará su capacidad manufacturera en Querétaro mediante tres instalaciones industriales que, en conjunto, representarán alrededor de 115,000 metros cuadrados de infraestructura productiva. Dos plantas ya concluyeron su construcción e iniciaron operaciones; una tercera está contemplada para una fase posterior de crecimiento.
El proyecto fabricará soluciones de distribución eléctrica, equipos para infraestructura energética crítica y desarrollos especializados bajo el esquema Engineer-to-Order o ETO. Este modelo implica diseñar y producir equipos de acuerdo con necesidades específicas del cliente, en lugar de comercializar únicamente soluciones estandarizadas.
La noticia importa porque la electrificación de la economía está elevando la demanda de infraestructura física y digital. Cada nueva nave industrial, centro de datos, parque logístico, hospital, edificio corporativo, planta de manufactura o proyecto de movilidad eléctrica requiere una red interna capaz de recibir, transformar, distribuir y gestionar energía con seguridad y continuidad.
La conversación pública suele concentrarse en si habrá suficiente generación eléctrica. Sin embargo, una central no resuelve por sí sola los problemas de una empresa que necesita subestaciones, celdas de media tensión, tableros, protecciones, sistemas de automatización, monitoreo de calidad de energía y respaldo para cargas críticas. La electrificación necesita equipos; los equipos necesitan cadenas de suministro; y las cadenas de suministro necesitan capacidad local de manufactura, ingeniería y servicio.
Las plantas de Querétaro atenderán principalmente a los mercados de Norteamérica y Centroamérica. Sus soluciones estarán dirigidas a sectores industriales, infraestructura, energía y centros de datos, segmentos donde la confiabilidad eléctrica se ha vuelto una condición operativa y no sólo un atributo técnico.
Para los empresarios mexicanos, el anuncio abre una pregunta concreta: ¿quién suministrará los componentes y servicios que acompañan esta nueva capacidad manufacturera? Una fábrica de distribución eléctrica requiere proveedores de gabinetes, conductores, cableado, cobre, acero, sistemas de refrigeración, aislantes, sensores, electrónica, conectores, software, pruebas, embalaje, logística, mantenimiento e ingeniería especializada.
La oportunidad no se limita a grandes proveedores internacionales. Empresas mexicanas de metalmecánica, manufactura de precisión, automatización, instalación eléctrica, diseño de tableros, software industrial, termografía, ciberseguridad operativa y mantenimiento predictivo pueden insertarse en esta cadena si cumplen con calidad, tiempos de entrega, trazabilidad y certificaciones.
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El proyecto también plantea un desafío de talento. Schneider Electric estima que su expansión podría generar más de 4,000 empleos directos hacia finales de 2027 y alrededor de 8,000 indirectos. La empresa ya se encuentra en fase de contratación, con un ritmo estimado de entre 200 y 250 personas mensuales, según autoridades locales. Esto incrementará la demanda de ingenieros eléctricos, técnicos en automatización, especialistas en manufactura avanzada, soldadura, control de calidad, electrónica de potencia, mantenimiento y logística industrial.
Querétaro parte con ventajas: ubicación estratégica, conectividad, una base manufacturera consolidada y cercanía con los corredores industriales del Bajío. Pero el crecimiento también pondrá presión sobre formación técnica, disponibilidad de energía, vivienda, movilidad y proveedores locales. El riesgo es que la inversión llegue más rápido que la capacidad regional para abastecerla con talento e infraestructura.
La expansión de Schneider ocurre en un momento en que México busca atraer inversión industrial vinculada a nearshoring, inteligencia artificial, centros de datos y electrificación. La demanda no sólo será por más megawatts, sino por mejor gestión de esos megawatts. En ese contexto, producir infraestructura eléctrica localmente puede reducir tiempos de entrega, mejorar soporte técnico y disminuir la dependencia de equipos importados.
No obstante, fabricar infraestructura no garantiza resolver todos los cuellos de botella. Las empresas seguirán enfrentando retos de interconexión, permisos, capacidad de transmisión, disponibilidad de transformadores y costos de instalación. Pero contar con mayor capacidad de manufactura local puede ayudar a reducir uno de los riesgos más visibles de la nueva economía eléctrica: esperar meses por un componente crítico mientras una planta, centro de datos o expansión industrial permanece detenida.
El anuncio de Querétaro muestra que México puede competir no sólo como consumidor de energía, sino como fabricante de las herramientas que permiten que la energía llegue a donde se necesita. La pregunta para el sector empresarial no es si la electrificación avanzará. La pregunta es quiénes lograrán convertirse en proveedores de esa infraestructura antes de que la demanda se consolide en manos de competidores extranjeros.
📌 Ficha del caso
- Empresa: Schneider Electric.
- Ubicación: Querétaro, México.
- Proyecto: Expansión manufacturera mediante tres instalaciones industriales.
- Infraestructura proyectada: Aproximadamente 115,000 m² de capacidad productiva.
- Estado de avance: Dos instalaciones terminadas e iniciando operaciones; tercera planta prevista para una fase futura.
- Productos: Soluciones de distribución eléctrica, infraestructura energética crítica y proyectos especializados bajo esquema Engineer-to-Order.
- Mercados objetivo: Norteamérica y Centroamérica.
- Sectores atendidos: Industria, infraestructura, energía y centros de datos.
- Empleo esperado: Más de 4,000 empleos directos y 8,000 indirectos hacia finales de 2027.
- Oportunidad empresarial: Proveeduría de metalmecánica, cableado, cobre, electrónica, automatización, software, ingeniería, logística, instalación y mantenimiento.
- Riesgo a vigilar: Disponibilidad de talento técnico, energía confiable, proveedores certificados y capacidad logística regional.











