El dato clave: Más del 35% del territorio nacional no tiene acceso a la red de gas natural.
El contraste: Norte y centro con cobertura amplia; sur y zonas rurales, rezagadas.
Por qué importa:
El gas natural es hoy el energético clave para industria, generación eléctrica y nearshoring. Sin acceso, no hay competitividad.
La foto actual:
- México cuenta con 21,21,149 km de gasoductos (públicos y privados).
- La infraestructura está concentrada en corredores industriales del norte y Bajío.
- Estados del sur-sureste enfrentan baja o nula cobertura.
El problema de fondo:
No es solo falta de ductos. Es una ecuación económica compleja, debido a:
- Altos costos de construcción.
- Largos tiempos de desarrollo (permisos, derecho de vía, conflictos sociales).
- Baja demanda inicial en regiones marginadas.
El resultado son proyectos que no “cierran” financieramente.
Efecto dominó:
La falta de gas natural impacta directamente en:
- Costos energéticos más altos para industrias.
- Menor atracción de inversión.
- Limitaciones para instalar nuevos parques industriales.
- Desventaja para pymes locales.
Ejemplo claro: mientras el norte capta inversiones manufactureras intensivas en energía, el sur pierde competitividad estructural.
El ángulo industrial:
Empresas que no acceden a gas deben usar combustibles más caros o contaminantes (diésel, combustóleo).
Esto implica:
- Mayor costo por unidad producida.
- Menor eficiencia operativa.
- Mayor huella ambiental.
El ángulo social:
El Cenagas introduce el concepto de “justicia energética”.
No se trata solo de eficiencia, sino de equidad territorial.
Pero hay un matiz importante:
El gas natural no es un servicio universal como la electricidad.
Su expansión depende más de lógica de mercado que de política social.
Riesgos operativos:
El informe también señala brechas relevantes:
- Menor capacidad de respuesta ante emergencias en zonas rurales.
- Infraestructura digital limitada.
- Baja difusión de protocolos de seguridad.
Esto eleva el riesgo en regiones donde sí existe infraestructura parcial.
Nearshoring en riesgo:
Aquí está uno de los puntos más críticos.
México busca capitalizar la relocalización industrial, pero, el nearshoring se concentra donde hay energía confiable y sin gas, no hay certidumbre energética.
Esto puede profundizar la brecha regional: más inversión en el norte, menos en el sur.
La estrategia 2026–2030:
Cenagas plantea un cambio relevante:
- No depender únicamente de gasoductos.
- Impulsar alternativas de transporte (GNL, compresión, nodos logísticos).
- Priorizar expansión con criterios de equidad regional.
En otras palabras: llevar el gas sin necesariamente construir ductos tradicionales.
El reto real:
Estas soluciones suelen ser:
- Más flexibles, pero también más caras por unidad transportada.
- Viables como transición, no siempre como solución estructural.
La pregunta clave:
¿Quién paga la expansión hacia zonas no rentables?
Aquí está el dilema central:
- Si lo absorbe el Estado → presión fiscal.
- Si lo asume el privado → baja probabilidad de inversión.
Lectura crítica:
México logró casi universalizar la electricidad.
Pero el gas natural sigue otro camino:
- Infraestructura concentrada.
- Expansión selectiva.
- Alta dependencia de lógica industrial.
Bottom line:
La brecha del gas natural no es solo energética.
Es territorial, económica y estratégica.
Cerrar ese 35% desconectado será mucho más complejo que tender líneas eléctricas: implica rediseñar incentivos, infraestructura y política pública.











