Comenzó a circular una hipótesis que sugiere la existencia de un “carrusel de clausuras” coordinado por el Gobierno Federal para enmascarar un desabasto generalizado de combustibles ha ganado tracción en ciertos sectores empresariales. Esta tesis argumenta que las inspecciones y cierres temporales de estaciones de servicio por razones regulatorias (administrativas, ambientales o fiscales) son, en realidad, maniobras deliberadas para ganar tiempo de almacenamiento ante la supuesta incapacidad de abasto por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Sin embargo, al contrastar esta narrativa con los indicadores operativos oficiales reportados a inversionistas y los datos de almacenamiento del sector downstream correspondientes al cierre de 2025 y mediados de 2026, se observan contradicciones técnicas significativas que debilitan la teoría de una escasez sistémica oculta.
Desmitificando las cifras de producción y refinados
La premisa de que Pemex carece de producto para surtir a la red de estaciones de servicio choca directamente con los datos de volumen auditados más recientes:
- Récord en Petrolíferos: Durante el ejercicio de 2025, Pemex alcanzó una producción histórica de petrolíferos de 908 mil barriles diarios. Este volumen fue respaldado por un procesamiento constante de 1.27 millones de barriles por día dentro del Sistema Nacional de Refinación (SNR).
- Márgenes de Rentabilidad: La paraestatal reportó un margen variable de refinación promedio de 12 dólares por barril, lo que demuestra una estabilización operativa en las plantas locales frente a los balances negativos de años anteriores.
- Importaciones y Precios: Si bien firmas financieras como UBS advierten que la división de refinados domésticos requiere un cambio estructural profundo para reducir su carga sobre las finanzas públicas, la disponibilidad física de la molécula (tanto por producción interna como por la cuota complementaria de importación) se mantiene constante. Además, la tendencia a la baja del crudo internacional (con el WTI cotizando en la banda de los 84-85 dólares por barril ante los avances de paz entre EE. UU. e Irán) abarata los costos de importación de combustibles intermedios, reduciendo la presión de un desabasto por razones de liquidez.
El factor del almacenamiento: El verdadero cuello de botella
El argumento sobre la vulnerabilidad de México en sus inventarios de seguridad es técnicamente correcto, pero su origen no es una conspiración reciente, sino una deficiencia estructural histórica.
México opera comercialmente con una autonomía de almacenamiento de combustibles de entre 3 y 5 días. Aunque la Política Mínima de Almacenamiento de Petrolíferos de la Secretaría de Energía buscaba elevar paulatinamente esta reserva hacia los 5-11 días, el país se encuentra lejos del estándar de la OCDE (90 días).
Esta rigidez logística implica que el sistema nacional de distribución no tiene margen de error ante contingencias puntuales. En lugar de una estrategia de clausuras simuladas, los eventos reales de desabasto regional documentados en 2026 responden a dos factores específicos:
- Cuellos de botella logísticos por conflictos sociales: Como se demostró en Chiapas, el desabasto en Tuxtla Gutiérrez y zonas aledañas no se debió a la falta de producto en el país, sino a una contingencia de seguridad física: el bloqueo de cuatro días por parte de la CNTE a la terminal de almacenamiento de Plan de Ayala, lo que dejó varadas a las pipas de Pemex Logística.
- Endurecimiento del Compliance Regulatorio: La proliferación de inspecciones por parte de la ASEA, la CNE y el SAT responde a la estrategia de combate al mercado ilícito de hidrocarburos (huachicol y contrabando técnico o “huachicol fiscal”). Las clausuras por falta de archivos digitales de controles volumétricos o inconsistencias en los permisos de impacto ambiental forman parte de una política de fiscalización y ordenamiento de mercado que afecta principalmente a comercializadores privados independientes que no logran cumplir con la rigurosa normatividad vigente.
Lo que sigue
Los analistas energéticos anticipan que la fiscalización sobre las estaciones de servicio se mantendrá estricta de cara al cierre del año. El mercado monitoreará si las auditorías de controles volumétricos se aplican con la misma rigurosidad a las estaciones de la franquicia Pemex que a las marcas internacionales, un punto clave para despejar las quejas de competencia desleal vertidas por las asociaciones de gasolineros minoristas.








