La Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE) y diversas consultoras corporativas presentaron sus proyecciones de mercado para el periodo 2026-2029, destacando que México está posicionado para captar una histórica derrama económica de hasta 5,000 millones de dólares (MDD) en el desarrollo de nueva infraestructura eólica.
¿Por qué importa? El verdadero cambio de paradigma en esta proyección radica en que la inversión ya no se limitará a la simple colocación de aerogeneradores, sino que estará fuertemente condicionada a la incorporación obligatoria de sistemas BESS (Battery Energy Storage Systems o almacenamiento con baterías comerciales masivas). Esta hibridación tecnológica busca resolver de fondo el histórico talón de Aquiles de las energías renovables: la intermitencia. El viraje hacia este modelo permite a los desarrolladores privados alinearse con el esquema de “contratos mixtos” propuesto por el gobierno federal, facilitando la inyección de capital privado sin rebasar las cuotas de despacho fijadas para la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
La tecnología BESS como puente de transición:
El almacenamiento a gran escala con baterías de iones de litio o tecnologías equivalentes transformará por completo la operación de los nuevos parques eólicos del país:
- Mitigación de intermitencia: Los sistemas BESS acumularán la energía excedente generada durante los picos de viento (que a menudo ocurren en la madrugada, cuando el consumo general baja) para dosificarla e inyectarla a la red de forma controlada cuando la demanda lo requiera.
- Estabilización del voltaje: Al actuar como un amortiguador logístico, las baterías comerciales aliviarán el estrés que sufren las saturadas líneas de transmisión y distribución de la CFE, disminuyendo el riesgo de variaciones críticas de voltaje que afecten a los centros de carga industrial.
El modelo de “Contratos Mixtos”:
Bajo la política energética vigente, el desarrollo privado en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) requiere de mecanismos de coinversión que salvaguarden el control del Estado sobre el despacho eléctrico. Los contratos mixtos ofrecen una vía de conciliación: las empresas privadas construyen, operan e hibridan la infraestructura con baterías para entregar una potencia constante y predecible, lo que permite al Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) integrar este flujo limpio a la red sin desbalancear el sistema ni desplazar a las plantas de carga base de la CFE.
Lo que sigue:
Para liberar este flujo de 5,000 MDD en inversiones, la AMDEE trabajará de la mano con la Comisión Nacional de Energía (CNE) y la Sener en la homologación de las normas técnicas y los permisos de interconexión para sistemas de almacenamiento masivo. El desarrollo de estos proyectos se concentrará prioritariamente en las entidades con mayor potencial de viento y conectividad, tales como el istmo de Tehuantepec en Oaxaca, Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y la península de Yucatán, zonas que urgen de resiliencia energética para sostener la demanda del nearshoring.
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