La empresa productiva del Estado reconoció en su informe financiero trimestral una severa pérdida de control en sus protocolos de protección ambiental y seguridad laboral. El índice de frecuencia de eventos de seguridad de procesos Tier 1, catalogados como graves por su potencial de causar fatalidades o daños catastróficos, se ubicó en 0.26 eventos por cada millón de horas-hombre trabajadas. Esta cifra representa un repunte del 333% en comparación con el mismo periodo del año previo.
La crisis operativa de la petrolera coincide con un relevo en su alta dirección, tras la salida de Víctor Rodríguez Padilla y la posterior designación de Juan Carlos Carpio Fragoso —anterior director corporativo de Finanzas— al frente de la institución. Antes de dejar el cargo, la administración saliente atribuyó el alza de siniestros, incendios y fugas a la obsolescencia de una infraestructura con más de 40 años de antigüedad. Históricamente, Pemex priorizó el gasto en extracción por encima del mantenimiento correctivo de sus redes de ductos.
La persistencia de fallas críticas en las instalaciones ha obligado a la corporación a activar auditorías de desempeño en Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental (SSPA). Las revisiones físicas de emergencia se concentran en activos estratégicos como el CPG Nuevo Pemex, la Refinería de Salina Cruz y la Terminal Marítima de Dos Bocas. Sin embargo, la transparencia de la petrolera enfrenta cuestionamientos debido a discrepancias estadísticas y modificaciones drásticas en las bases de datos de siniestralidad de años anteriores.
Por qué es importante
El repunte en los accidentes graves compromete la continuidad operativa de Pemex y eleva los costos por concepto de deducibles de seguros y reparaciones de emergencia. Operar en niveles críticos de siniestralidad incrementa el riesgo de pérdidas humanas, paros no programados en refinerías y desastres ecológicos, deteriorando la calificación crediticia de la empresa ante sus inversionistas internacionales.
Quiénes están implicados
- Juan Carlos Carpio Fragoso: Director general de Pemex, encargado de contener la crisis operativa y financiera.
- Víctor Rodríguez Padilla: Exdirector de la petrolera que reconoció el rezago histórico en el mantenimiento de ductos.
- Investigadores independientes: Especialistas nacionales e internacionales que conducen los peritajes de los eventos muy graves.
El panorama general
La infraestructura de transporte de hidrocarburos en México data de finales de la década de 1970, tras el auge del yacimiento Cantarell. Décadas de subinversión estructural crearon redes de tuberías vulnerables que hoy carecen de integridad mecánica. Pemex intenta estabilizar el sistema mediante contratos de supervisión externa, pero incidentes recientes, como un derrame de origen desconocido en Manzanillo, Colima, evidencian que el presupuesto de conservación es insuficiente.
Impacto
El alza en los indicadores de riesgo eleva la prima de exposición para el personal sindicalizado y contratista, multiplicando los juicios y reclamaciones por incapacidades o decesos. Corporativamente, las variaciones inexplicables en los reportes contables —donde los registros actuales muestran niveles hasta 50 veces menores que las metodologías previas— minan la credibilidad de la empresa en materia de rendición de cuentas.
La cifra
0.26 eventos graves por cada millón de horas-hombre trabajadas fue la tasa de siniestralidad Tier 1 registrada por Pemex al cierre de marzo.
Lo que sigue
En los próximos meses, los auditores independientes entregarán los dictámenes técnicos sobre los incendios y fugas ocurridos a principios de año. Se espera que el Congreso y las agencias calificadoras exijan a la nueva dirección un desglose metodológico que explique las discrepancias en las cifras antes de validar el plan de negocios del segundo semestre.
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