A simple vista, los reportes operativos recientes de Petróleos Mexicanos (Pemex) buscan proyectar una imagen de estabilidad en su plataforma de extracción. Sin embargo, al realizar un análisis detallado de las cifras correspondientes a mayo de 2026, la realidad arroja un estancamiento estructural evidente.
Durante dicho mes, la petrolera nacional logró producir alrededor de 1.38 millones de barriles diarios (mbd) de crudo puro (excluyendo condensados). Aunque este volumen representa un ligero incremento frente al mes de abril de 2026, los niveles productivos continúan atrapados en la misma banda registrada un año atrás, demostrando que la recuperación es, en gran medida, una ilusión estadística fundamentada en métricas combinadas.
La matemática de los hidrocarburos líquidos
Para comprender el estado real de la producción nacional, resulta indispensable separar el crudo de los condensados. Durante los primeros cinco meses de 2026, la métrica oficial que agrupa el “Total de Hidrocarburos Líquidos de PEP (con socios)” reportó el siguiente comportamiento mensual:
- Enero: 1.655 mbd
- Febrero: 1.646 mbd
- Marzo: 1.655 mbd
- Abril: 1.652 mbd
- Mayo: 1.658 mbd
Tomando como referencia el mes de febrero de 2026, la producción total se descompone en 1.367 mbd de crudo y 0.279 mbd de condensados. Esta proporción revela que el crudo puro representa aproximadamente el 83% del total de los líquidos extraídos.
Al aplicar esta misma constante geométrica a los meses subsecuentes, el desglose estimado nos muestra que la extracción estricta de crudo fue de apenas 1.37 mbd en abril y de 1.38 mbd en mayo de 2026. Este avance marginal, del orden de los 10 mil barriles diarios entre un mes y otro, no responde a un repunte estructural de los grandes activos, sino que se explica casi en su totalidad por una leve mejora operativa en yacimientos marinos específicos y campos de crudo superligero.
Contraste interanual: Un deterioro disimulado
Al realizar la comparativa directa con 2025, el panorama confirma la falta de dinamismo. De acuerdo con estadísticas de la SENER y diversos análisis del sector, durante el primer trimestre de 2025 Pemex promedió 1.615 mbd de hidrocarburos líquidos (una severa caída interanual del 11.3%). Dentro de ese volumen, el crudo tradicional oscilaba apenas entre los 1.36 y 1.40 mbd.
Para abril de 2025, la producción de líquidos con socios se ubicó cerca de los 1.67 mbd, mientras que el crudo estricto fue de unos 1.37 mbd. Si cruzamos estos datos, observamos que el crudo extraído en abril y mayo de 2026 se encuentra prácticamente estático. El crecimiento aparente en las métricas consolidadas se diluye por completo al notar que la mezcla productiva de hoy está mucho más recargada hacia los condensados (los cuales representan en torno al 17% de los líquidos reportados).
Resumen comparativo de producción
Para ilustrar este fenómeno estadístico, la siguiente tabla detalla la comparativa entre los volúmenes totales y la extracción real de crudo:
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| Periodo | Total Hidrocarburos Líquidos | Crudo Estimado (Sin condensados) |
| Abril 2025 | ≈ 1.67 mbd | ≈ 1.37 mbd |
| Mayo 2025 | ≈ 1.65 – 1.67 mbd | ≈ 1.36 – 1.38 mbd |
| Abril 2026 | 1.652 mbd | ≈ 1.37 mbd (83% del total) |
| Mayo 2026 | 1.658 mbd | ≈ 1.38 mbd (83% del total) |
La tendencia demuestra que Pemex únicamente ha logrado frenar su declive histórico, consiguiendo estabilizar el crudo en torno a los 1.37–1.38 mbd entre 2025 y 2026. Cualquier repunte reciente bajo la etiqueta de “líquidos” no emana de una recuperación de los campos pesados y ligeros tradicionales, sino de la incorporación de nuevos campos superligeros y una dependencia contable de los condensados.











