Tras años de ralentización debido a complejos trámites regulatorios y una prolongada negociación para la unitización del yacimiento, el proyecto Zama —ubicado en aguas someras frente a las costas de Tabasco— ha entrado de lleno en una fase de aceleración operativa. La reactivación del megayacimiento, que alberga recursos brutos recuperables estimados en 750 millones de barriles de petróleo equivalente (boe), cobra fuerza bajo la conducción de la británica Harbour Energy, firma que asumió la operación formal del Bloque 7 a finales de 2025 con el aval de la Secretaría de Energía (SENER) y los socios del consorcio.
Descubierto originalmente en 2017 por Talos Energy y evaluado con éxito entre 2018 y 2019, el desarrollo se vio frenado al confirmarse que una porción sustancial de las reservas se extendía hacia un bloque asignado a Petróleos Mexicanos (Pemex). La reconfiguración del esquema derivó en la estructura accionaria y operativa actual: Pemex ostenta la participación mayoritaria con el 50.43%, mientras que Harbour Energy mantiene el 32.22% y la gestión técnica del campo, seguida por Talos Energy México con el 17.35% (con la posibilidad de ajustar un 5% pendiente de cierre a favor de una filial de Grupo Carso).
Contratación de infraestructura submarina y el reciclaje del FPSO Lakam Ha
Con miras a iniciar los trabajos de ingeniería básica y diseño conceptual (FEED) durante el transcurso de este año, Harbour Energy lanzó un paquete masivo de solicitudes para recibir expresiones de interés por parte de las principales firmas internacionales de servicios petroleros. La licitación abarca tres componentes críticos de infraestructura marina:
- Unidad Flotante de Producción, Almacenamiento y Descarga (FPSO).
- Sistema de Producción Submarino (SPS).
- Umbilicales, Risers y Líneas de Flujo Submarinas (SURF).
Fuentes de la industria apuntan a que los paquetes SPS y SURF atraerán una fuerte competencia entre gigantes del sector como TechnipFMC, OneSubsea y Subsea7. A la par, el operador busca un contratista geofísico para ejecutar un estudio marino de nodos de fondo oceánico (ocean-bottom nodes), paso técnico indispensable para definir el diseño final de la infraestructura del fondo marino.
Un FPSO reutilizado para reducir tiempos de puesta en marcha
Para acortar la ventana hacia la “primera gota” de petróleo, el consorcio eligió como estrategia preferida la reconversión de una unidad existente. La opción seleccionada es el buque Lakam Ha (anteriormente conocido como Armada Claire), el cual se encuentra actualmente amarrado en los astilleros de Singapur a la espera de su remodelación técnica.
Analistas del mercado estiman que adaptar y poner a punto la unidad tomará aproximadamente 15 meses a partir de la adjudicación del contrato. Bajo el esquema conceptual planteado, el Lakam Ha funcionaría como un sistema de producción temprana antes de instalar una infraestructura definitiva a largo plazo, otorgando al contratista ganador un contrato de arrendamiento, operación y mantenimiento con una vigencia proyectada de entre 10 y 15 años.
Para Harbour Energy, tanto Zama como el polo cercano Kan constituyen los activos de mayor potencial para su portafolio de crecimiento internacional. De acuerdo con Nigel Hearne, director de operaciones de la compañía, ambos desarrollos entrarán a la fase FEED durante este año con la meta de alcanzar la Decisión Final de Inversión (FID) en un horizonte de 18 meses.
En el plano macroeconómico, Zama representa la pieza angular en la estrategia de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum para estabilizar la plataforma de producción nacional. Tras dos décadas de declive sostenido en los campos maduros tradicionales de Pemex, este proyecto valida el modelo de coinversión y alianzas estratégicas (farm-outs) entre el Estado y el capital privado, inyectando certidumbre operativa a la industria petrolera mexicana.
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