El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo está a un paso de definir la política nacional sobre la explotación de yacimientos no convencionales de gas natural. Un grupo especializado de científicos y expertos ya tiene lista una “primera recomendación” que será revelada en los próximos días durante su conferencia matutina.
¿Por qué importa? México enfrenta un dilema energético y geopolítico crucial. La alta dependencia del gas natural proveniente de Estados Unidos presiona la soberanía nacional. Sin embargo, la extracción de gas no convencional (comúnmente asociada al método de fracking o fracturación hidráulica) es un tema de alta sensibilidad socioambiental. La decisión que tome el Ejecutivo marcará el rumbo energético del sexenio.
El análisis sobre la mesa: En el marco de la próxima revisión del T-MEC, el gobierno mexicano busca alternativas urgentes para asegurar su propio suministro y no depender del exterior.
- La evaluación científica: Sheinbaum delegó a un comité de expertos la tarea de analizar la viabilidad real y los métodos más seguros para aprovechar las reservas nacionales ocultas.
- Tecnología extranjera, control nacional: La mandataria reconoció que para llevar a cabo estas operaciones existen tecnologías desarrolladas en el extranjero que “probablemente se tienen que usar”, pero bajo estricta supervisión del Estado.
Soberanía sin concesiones: A pesar de la necesidad de incorporar nuevas tecnologías extractivas, el mensaje político de la presidenta fue tajante: no habrá un retroceso hacia la privatización del sector.
- Cero transnacionales: Sheinbaum descartó categóricamente que empresas extranjeras vayan a tomar el control de la explotación de estos recursos en territorio mexicano.
- El contraste histórico: “¡Cómo creen que nosotros, que hemos luchado tanto, vamos a entregar el petróleo a las empresas trasnacionales! ¡Pues no somos Calderón, no somos Peña!”, sentenció, reafirmando que la defensa de los recursos es la esencia de su administración.
El factor social: Consultas obligatorias Cualquier avance tecnológico o económico estará condicionado a la aprobación de los habitantes de las regiones involucradas.
- El poder local: Una vez que el grupo de expertos defina qué zonas geográficas son viables para utilizar esta tecnología extractiva, el gobierno estará obligado a realizar consultas públicas.
- Sin imposiciones: “No vamos a hacer nada en contra de las comunidades, nada”, recalcó la presidenta. Recordó que su administración ya ha frenado proyectos de infraestructura, como ciertos Polos de Bienestar, cuando la población los ha rechazado.
Lo que sigue: El país está a la expectativa de la presentación oficial de este informe en Palacio Nacional. Este veredicto científico no solo dictará la estrategia energética de México a mediano plazo, sino que pondrá a prueba el delicado equilibrio entre lograr la anhelada autosuficiencia gasera y cumplir con el respeto absoluto al medio ambiente y a los pueblos originarios.






