El mercado de combustibles en México registró un giro relevante en marzo y abril de 2026: el sector privado redujo drásticamente sus importaciones de gasolina y diésel, en un movimiento directamente ligado al repunte internacional de precios tras el conflicto en Medio Oriente.
Los datos son claros. En abril, las importaciones privadas de gasolinas (Magna y Premium) cayeron a aproximadamente 98 mil barriles diarios, una reducción de 105 mil barriles frente a febrero. Esto equivale a una caída de alrededor del 51%, según cifras de PetroIntelligence basadas en datos de la Comisión Nacional de Energía (CNE).
El cambio en participación:
- En febrero, privados abastecían el 31% del consumo nacional de gasolina.
- Para abril, su participación se redujo a solo 13%.
En paralelo, el consumo total también cayó: de 898 mil barriles diarios en febrero a 765 mil en abril, reflejando tanto menor actividad como ajustes de mercado.
Diésel: misma tendencia, distinto ritmo
El diésel mostró un comportamiento similar, aunque menos abrupto:
- Importaciones privadas: 86 mil barriles diarios en abril.
- Caída del 34% respecto a febrero.
- Participación de mercado: de 28.4% a 21%.
El factor clave: precios internacionales
El detonante fue el incremento en los precios de referencia en Estados Unidos, principal fuente de importación:
- Gasolina: pasó de niveles cercanos a 1.97 a 3.24 dólares por galón (+64.3%).
- Diésel: de 2.30 a 3.86 dólares por galón (+67.8%).
Este shock de precios redujo los márgenes de los importadores privados, quienes operan bajo esquemas más expuestos al mercado internacional.
La diferencia estructural:
A diferencia de Pemex, los privados no cuentan con el mismo margen de maniobra para absorber volatilidad.
- Enfrentan costos logísticos, almacenamiento y comercialización más sensibles a precios spot.
- Además, operan en un entorno de precios finales parcialmente contenidos por acuerdos políticos.
Alejandro Montufar, de PetroIntelligence, apunta a dos factores: el encarecimiento del producto y el “pacto voluntario” entre gobierno y gasolineros para estabilizar precios al consumidor.
Resultado inmediato:
Menos incentivos para importar.
Pemex gana espacio
La contracción privada abrió espacio para Pemex:
- Importaciones de diésel aumentaron 80%, pasando de 35 mil a 63 mil barriles diarios.
Esto sugiere un reequilibrio temporal del mercado donde la empresa productiva del Estado retoma participación ante condiciones adversas para competidores.
Impacto en estaciones de servicio
Las ventas también reflejaron el ajuste:
- Gasolina: caída del 3%.
- Diésel: caída del 4%.
Aunque inicialmente se reportaron descensos más pronunciados, revisiones posteriores de la CNE moderaron la magnitud de la caída, lo que introduce dudas sobre la consistencia de los datos preliminares.
Lectura estructural
Este episodio expone una vulnerabilidad clave del modelo de apertura en combustibles:
El mercado funciona en condiciones normales, pero ante choques externos:
- El sector privado se repliega.
- Pemex actúa como proveedor de respaldo.
Implicaciones para política energética:
- Se refuerza el argumento de “soberanía energética”.
- Se evidencia la dependencia de precios internacionales.
- Se confirma que la diversificación de actores no elimina la volatilidad.
El ángulo geopolítico:
México sigue atado al mercado energético de Estados Unidos.
Cuando los precios suben por conflictos globales, el impacto es inmediato y directo.
La pregunta clave:
¿Es este un ajuste temporal o una señal estructural?
Si los precios se estabilizan, los privados podrían regresar.
Pero si la volatilidad persiste, el mercado podría inclinarse nuevamente hacia un mayor peso de Pemex.
Bottom line:
La caída en importaciones privadas no es solo un dato coyuntural.
Es un recordatorio de que, en energía, el mercado tiene límites… y el Estado sigue siendo el actor de última instancia.











