Las calles y patios de las colonias Aviación y Monte Albán, en la ciudad de Salina Cruz, Oaxaca, amanecieron cubiertos por densas capas de combustóleo. Dos fugas provenientes de la red de ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) desataron una emergencia química que las autoridades locales tuvieron que enfrentar solas.
¿Por qué importa? El desastre representa una amenaza directa a la salud pública y al medio ambiente en zonas densamente pobladas. La inacción de la empresa productiva del Estado evidencia una grave falta de protocolos de contención, exponiendo el deterioro crítico de su infraestructura y una alarmante apatía corporativa hacia las comunidades afectadas.
Los detalles del desastre: El derrame no fue un incidente menor. La situación escaló rápidamente debido a la falta de mantenimiento visible en las instalaciones.
- La zona cero: En la colonia Aviación, el combustóleo se esparció rápidamente hasta cubrir una superficie mayor a los 300 metros cuadrados.
- Infraestructura en ruinas: Durante los recorridos en la colonia Monte Albán, autoridades municipales documentaron que los ductos se encuentran expuestos a la intemperie, completamente oxidados, con escoriaciones profundas y escurrimientos activos.
- Pánico vecinal: Los habitantes reportan olores insoportables que penetran sus viviendas, recordando con temor que apenas el domingo pasado sufrieron otro evento similar en la cercana colonia Bugambilias.
La respuesta local ante el vacío federal: Ante el peligro inminente de intoxicación o incendio, elementos de Protección Civil y policías municipales de Salina Cruz, coordinados por la Dirección de Ecología, tuvieron que improvisar labores de contención primaria desde la noche del sábado, asumiendo tareas que corresponden a la petrolera.
El descaro oficial (“Es domingo”): Diana González, directora de Ecología del ayuntamiento, lamentó profundamente la negligencia de la paraestatal. Al reportar la emergencia y exigir la presencia inmediata del personal especializado de Ductos de Pemex para frenar el ecocidio, los funcionarios municipales recibieron una respuesta insólita: no acudirían porque “es domingo”.
El historial de negligencia: Lejos de ser un accidente aislado, estos derrames confirman un patrón sistémico de contaminación impune en el municipio oaxaqueño.
- Son el cuarto y quinto evento contaminante registrado tan solo en este mes de junio.
- Suman la increíble cifra de 61 desastres ambientales documentados desde 2022 a la fecha, en los cuales Pemex ha mostrado el mismo nivel de desdén.
- La tierra sigue absorbiendo el veneno: residuos de combustóleo derramado los días 9, 10 y 14 de junio continúan filtrándose en el subsuelo sin que se realicen labores de remediación.
Lo que sigue: Mientras las autoridades locales se ven rebasadas en recursos técnicos y financieros para limpiar el material peligroso, la frustración ciudadana crece. Todo indica que Pemex ha dejado en el abandono el mantenimiento preventivo en la región, forzando a la población de Salina Cruz a vivir sobre una bomba de tiempo ecológica.











