En el discurso público suele afirmarse que México posee uno de los petróleos más baratos de extraer del mundo. Si bien en el upstream puro (la exploración y extracción básica) los costos directos no son los peores del mercado global, la realidad financiera que reporta Petróleos Mexicanos (Pemex) a sus inversionistas cuenta una historia distinta. El verdadero problema de la petrolera estatal no es el lifting cost elemental, sino el sobrecosto acumulado “puesto en el mercado”, impulsado por un aumento acelerado en gastos operativos, una asfixiante carga fiscal y un mantenimiento correctivo feroz para sostener una plataforma de producción estancada en torno a los 1.62–1.68 millones de barriles diarios.
La evolución de sus métricas internas es de llamar la atención. En la última década, los costos de producción casi se triplicaron, pasando de 7.1 dólares por barril en 2013 a 18.6 dólares en 2022, lo que representa un incremento del 161%. Tan solo entre 2021 y 2022, el costo promedio subió de 15.8 a 18.6 dólares por barril (un alza del 12–13% en un año). Detrás de este aumento se encuentran mayores gastos en mano de obra, administración, servicios corporativos, conservación de pozos y la costosa compra de gas y nitrógeno para reinyección. A esto se suma el impacto del Derecho de Extracción de Hidrocarburos, un componente fiscal que encarece artificialmente el costo por barril, habiendo pasado de representar el 28% del costo en 2016 al 39% en 2022.
La radiografía comparativa: Pemex vs. Equinor
Para dimensionar esta pérdida de competitividad frente a operadores internacionales, resulta sumamente ilustrativo el análisis comparativo con la petrolera estatal noruega Equinor, considerada el estándar de oro de una empresa nacional de energía eficiente.
| Métrica Financiera (2023) | Pemex | Equinor | Brecha Operativa |
| Ingresos por Ventas | ~$100–107 mil MDD | ~$100–107 mil MDD | Similares |
| Costos y Gastos Operativos | +32% (~$22.8 mil MDD) | Base de comparación | Pemex es 32% más costosa |
| Utilidad Operativa | -80% respecto a Equinor | Base de comparación | Equinor gana 5 veces más |
A pesar de registrar ingresos por ventas prácticamente idénticos, la utilidad operativa de Pemex es un 80% menor que la de la firma noruega. Esto significa que si graficáramos los dólares de costo total por cada 100 dólares de ingreso, Pemex “quema” mucho más dinero en operación, administración, depreciación, amortización y deterioro de infraestructura antes de ver un solo centavo de ganancia. Equinor goza del doble de productividad por empleado y un modelo fiscal que incentiva la eficiencia, mientras que Pemex arrastra una plantilla sobredimensionada y una estructura rígida.
Campos maduros y privados en México
La desventaja también se evidencia a nivel doméstico. Mientras las petroleras privadas que operan en México enfocan su capital en proyectos de alta rentabilidad, menor complejidad inicial y marcos fiscales claros, Pemex se ve forzada a sostener campos marginales y activos maduros en declinación (como Poza Rica-Altamira o Ku-Maloob-Zaap), donde los costos se disparan hasta los 21–37 dólares por barril. Esto rompe definitivamente con el mito del “petróleo barato” y confirma que, incluso compartiendo el mismo entorno geológico, la estatal mexicana adolece de una ineficiencia estructural que devora sus propios márgenes de valor.











