El panorama general: La narrativa oficial suele enfocarse en la construcción de nuevos megawatts. Sin embargo, el Programa de Eficiencia Energética 2026 de la CFE pone el foco en combatir un problema que cuesta miles de millones de pesos al año: la energía que se fuga.
Por qué importa: Cada punto porcentual de pérdida que se reduce equivale a más energía disponible sin necesidad de construir una sola planta nueva. En tiempos de nearshoring y alta demanda, la eficiencia de la red es tan vital como la capacidad de generación.
El origen del problema:
- Pérdidas técnicas: Calentamiento de líneas y equipos obsoletos.
- Pérdidas no técnicas: Robos, conexiones ilegales (diablitos) y medición deficiente.
- El impacto: Presión directa sobre las finanzas de la CFE y, eventualmente, sobre las tarifas de los usuarios.
El plan 2026 en 4 pasos: Para aliviar el sistema, la estrategia se centra en la transmisión y distribución a través de:
- Modernización de infraestructura: Renovación de líneas, transformadores y subestaciones.
- Automatización: Implementación de redes inteligentes con pilotos en zonas urbanas.
- Detección de robos: Instalación de equipos de medición avanzados, especialmente en corredores industriales estratégicos.
- Digitalización: Mejora en la gestión operativa en tiempo real.
El panorama mayor: El sistema eléctrico actual opera bajo una fuerte tensión, evidenciada por los apagones programados en diversos estados para dar mantenimiento a la red.
El apunte final: Aunque 2026 se perfila como el “año del almacenamiento” —donde los sistemas de baterías (BESS) ayudarán a mitigar picos de demanda—, la tecnología no rendirá frutos si no se reparan las redes obsoletas y se frena el desperdicio.











