Pemex niega el desabasto, pero las gasolineras vacías evidencian la crisis: producto de políticas fallidas, falta de almacenamiento y la falsa promesa de soberanía energética.
En la política energética de México parece haberse instaurado una regla no escrita. Si la realidad contradice el discurso oficial, la culpa es de la realidad. La reciente postura de Petróleos Mexicanos (Pemex) al negar categóricamente el desabasto de combustibles en diversos estados de la República es el ejemplo más palpable de esta peligrosa dinámica.
Mientras las estaciones de servicio en varios estados están cerradas y los ciudadanos enfrentan largas filas o bombas vacías, desde los escritorios gubernamentales se insiste en una normalidad ficticia. Pero los datos, fríos e irrefutables, cuentan una historia muy distinta; una historia escrita a pulso por las malas decisiones del gobierno federal.
Support authors and subscribe to content
This is premium stuff. Subscribe to read the entire article.


