El negocio petrolero costa afuera no depende sólo de reservas, contratos o precios internacionales. También depende de activos físicos capaces de perforar, mantener pozos y operar en condiciones exigentes. En aguas someras, esos activos tienen nombre propio: plataformas autoelevables, o jack-ups.
La reciente adquisición de cinco plataformas petroleras por parte de la empresa mexicana Proyectos Globales de Energía y Servicios CME y la noruega Borr Drilling muestra que México sigue siendo un mercado relevante para los servicios offshore. La operación no es menor: consolida activos que ya trabajan en aguas mexicanas, combina capital local e internacional y refuerza la capacidad disponible para proyectos de perforación en el Golfo de México.
La transacción se estructuró mediante BC Ventures, una empresa conjunta propiedad en partes iguales de CME y Borr Drilling. El vehículo completó la compra de las entidades propietarias de cinco plataformas jack-up que pertenecían a Fontis Finance, subsidiaria indirecta de Paratus Energy Services. El valor de compra de los activos fue de 287 millones de dólares, mientras que la operación global valoró a Fontis en alrededor de 400 millones de dólares.
Las plataformas adquiridas son dos unidades Friede & Goldman JU-2000E —Oberon y Titania FE— y tres LeTourneau Super 116-C —Courageous, Defender e Intrepid—. Las cinco se encuentran en México y operan en aguas someras, donde este tipo de equipo puede elevar su casco sobre el nivel del mar y apoyar sus patas en el lecho marino para realizar perforación con estabilidad.
La compra tiene una lectura empresarial clara: CME y Borr no están adquiriendo activos inactivos para especular con una recuperación futura del mercado. Están incorporando equipos que ya tienen presencia operativa en México, acceso a personal especializado, conocimiento de las condiciones locales y potencial para integrarse a planes de perforación existentes.
Para CME, la operación fortalece su posición como socio mexicano en la cadena offshore. La empresa no sólo participa como proveedor de servicios, sino que entra a una estructura de propiedad y operación de activos estratégicos. Para Borr Drilling, la alianza permite ampliar su flota propia y en propiedad conjunta a 34 plataformas, al mismo tiempo que reduce la exposición a riesgos de entrada en un mercado que requiere conocimiento local, permisos, logística marítima y relación con clientes.
El financiamiento también revela cómo se están estructurando las operaciones de servicios petroleros. La compra incluyó 50 millones de dólares de aportaciones de capital —25 millones de Borr Drilling y 25 millones de CME— y un crédito del vendedor sin recurso por 237 millones de dólares, garantizado con primera prioridad sobre las cinco plataformas. El crédito tiene vencimiento en enero de 2029 y presenta una tasa escalonada: 10% durante los primeros 12 meses, 12% entre los meses 13 y 18, y 14% durante el último año del financiamiento.
Este esquema reduce el desembolso inicial de los compradores, pero eleva la importancia de mantener las plataformas ocupadas y generar flujo suficiente para cubrir intereses, amortización, mantenimiento y costos operativos. Una plataforma offshore no es un activo pasivo. Requiere tripulación certificada, inspecciones, seguros, logística, mantenimiento especializado, suministro de piezas, servicios marítimos y cumplimiento regulatorio.
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La compra abre oportunidades para proveedores mexicanos. Operar cinco jack-ups demanda servicios de transporte marítimo, abastecimiento, manejo de residuos, seguridad industrial, telecomunicaciones, inspección, soldadura, mantenimiento mecánico, instrumentación, servicios submarinos y formación de personal. También requiere apoyo en puertos, astilleros, helicópteros, seguros marítimos y gestión de cadena de suministro.
Pero el sector enfrenta riesgos claros. La demanda de plataformas depende de programas de perforación, presupuestos de operadores, condiciones contractuales y precios del crudo. Los activos pueden perder utilización si se retrasa un proyecto, se reducen campañas de exploración o cambian condiciones regulatorias. Además, el endeudamiento de la operación obliga a mantener disciplina financiera en un mercado históricamente cíclico.
La operación también debe leerse en el contexto de Pemex y los operadores privados que participan en aguas mexicanas. Aun cuando la política energética favorece un papel central de Pemex, la actividad offshore depende de una red amplia de contratistas y proveedores. Sin plataformas, no hay perforación; sin perforación, no hay incorporación de reservas ni mantenimiento de producción.
La apuesta de CME y Borr Drilling envía una señal: el Golfo de México sigue teniendo valor para inversionistas con capacidad de operar activos complejos. La compra no resuelve por sí sola los retos de producción petrolera, pero fortalece una pieza crítica de la cadena: la infraestructura que permite perforar.
Para empresarios del sector, la pregunta no es solamente quién posee las plataformas. La pregunta es qué empresas mexicanas podrán integrarse a la cadena de proveedores que mantendrá estos activos operando, seguros y rentables durante los próximos años.
📌 Ficha del caso
- Compradores: Proyectos Globales de Energía y Servicios CME y Borr Drilling.
- Vehículo de adquisición: BC Ventures, empresa conjunta 50/50 entre CME y Borr Drilling.
- Vendedor: Fontis Finance, subsidiaria indirecta de Paratus Energy Services.
- Activos adquiridos: Cinco plataformas autoelevables (jack-up) de perforación ubicadas y operando en México.
- Valor de compra de los activos: US$287 millones.
- Valor de la operación Fontis: Aproximadamente US$400 millones.
- Plataformas: Oberon y Titania FE, diseños Friede & Goldman JU-2000E; Courageous, Defender e Intrepid, diseños LeTourneau Super 116-C.
- Financiamiento: US$50 millones en capital —US$25 millones por cada socio— más crédito del vendedor sin recurso por US$237 millones.
- Vencimiento del crédito: Enero de 2029; garantía de primer rango sobre las plataformas.
- Oportunidad empresarial: Servicios marítimos, logística offshore, mantenimiento, inspección, seguridad, telecomunicaciones, seguros, puertos, astilleros y talento técnico.
- Riesgo principal: Utilización de equipos, continuidad de contratos de perforación, volatilidad del ciclo petrolero y carga financiera de la operación.







