México está absorbiendo más gas natural de Estados Unidos en pleno verano. Durante agosto, los flujos por ducto hacia territorio mexicano han superado 8,000 millones de pies cúbicos diarios —8 Bcf/d—, impulsados por temperaturas elevadas, mayor demanda eléctrica para enfriamiento y precios competitivos en los centros de comercialización de Texas.
El aumento confirma una tendencia estructural: el gas estadounidense se ha convertido en uno de los pilares del sistema energético mexicano. Las centrales eléctricas de ciclo combinado, la industria y, cada vez más, los proyectos de exportación de gas natural licuado dependen de moléculas producidas en Texas y transportadas a través de una red transfronteriza que conecta ambos países.
Natural Gas Intelligence calculó que los envíos de gas natural de Estados Unidos hacia México durante agosto son 5% superiores a los registrados en julio y 3% mayores que en el mismo mes de 2025. La combinación de calor y precios atractivos impulsó los flujos a niveles superiores a 8 Bcf/d, acercándose a nuevos máximos en la relación energética bilateral.
La dependencia del gas natural importado de Texas
El riesgo estructural para la industria mexicana. 20–22 de octubre de 2026
Ver esta sesión →El comportamiento de las importaciones responde, en primer lugar, a la demanda eléctrica. Las altas temperaturas disparan el uso de aire acondicionado en hogares, comercios e industrias, particularmente en el norte, noreste, Bajío y zonas urbanas de alta densidad. Para atender esos picos, el sistema eléctrico recurre principalmente a centrales que utilizan gas natural, un combustible flexible y capaz de responder con rapidez a cambios en el consumo.
Sin embargo, México no cuenta con producción nacional suficiente para cubrir toda esa demanda. La extracción de gas seco de Pemex ha perdido capacidad durante años, mientras el parque eléctrico e industrial ha incrementado su necesidad de gas. El resultado es una dependencia creciente de Estados Unidos, país que dispone de abundante producción, infraestructura de transporte y hubs regionales con precios competitivos.
Los precios de Waha y Agua Dulce son particularmente relevantes. Waha, ubicado en la región Permian de Texas, es una referencia para el gas proveniente de una de las cuencas de producción más importantes de Norteamérica. Agua Dulce, en el sur texano, funciona como otro punto clave de suministro para el mercado mexicano. Cuando los precios en estos hubs son competitivos, las importaciones por gasoducto ofrecen una alternativa de menor costo para centrales eléctricas, industrias y distribuidores mexicanos.
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La gráfica de NGI muestra que las exportaciones promedio de gas hacia México aumentaron de manera sostenida durante 2025 y 2026, hasta aproximarse o superar 8 Bcf/d este agosto. También ilustra que, aun con variaciones en Waha y Agua Dulce, el diferencial económico ha mantenido el incentivo para enviar gas al sur de la frontera. La economía del gas mexicano ya no puede analizarse sin observar diariamente el comportamiento de esos dos mercados texanos.
La relación se apoya en cuatro corredores principales: el sur de Texas, el oeste de Texas, Arizona y California. En conjunto, estas rutas cuentan con capacidad de transporte cercana a 14.8 Bcf/d. Durante 2024 utilizaron, en promedio, alrededor de 43% de su capacidad total, lo que indica que existe margen agregado para incrementar los envíos, aunque no todos los ductos tienen la misma disponibilidad ni atienden las mismas regiones del país.
Los sistemas del sur y oeste de Texas son los más relevantes: concentraron 91% de las exportaciones estadounidenses por gasoducto a México en 2024. El suministro del sur texano alimenta principalmente al noreste y al Golfo de México, mientras que las rutas conectadas con el Permian se han vuelto fundamentales para el noroeste, centro y occidente. Las exportaciones desde el oeste de Texas pasaron de 0.6 Bcf/d en 2019 a 1.8 Bcf/d en 2024.
El incremento actual también coincide con un cambio relevante: México ya no sólo importa gas para consumirlo internamente. Parte del suministro estadounidense comienza a servir como materia prima para terminales de LNG destinadas a mercados internacionales. Energía Costa Azul LNG, en Baja California, y los proyectos en la costa del Golfo mexicano introducen una nueva fuente de demanda sobre la infraestructura transfronteriza.
Esto abre oportunidades, pero también riesgos. El gas barato de Estados Unidos ha permitido sostener competitividad industrial y generación eléctrica. No obstante, el sistema mexicano se vuelve vulnerable a interrupciones de ductos, olas de frío en Texas, restricciones de capacidad, mantenimiento, aumentos de precios en Waha o Agua Dulce y competencia por gas de las terminales de LNG.
La discusión de fondo no es si México debe dejar de importar gas estadounidense. La interconexión energética es una realidad económica y física. El reto consiste en administrar esa dependencia: elevar el almacenamiento estratégico, ampliar redundancias de transporte, recuperar producción nacional donde sea viable y coordinar el crecimiento de la demanda eléctrica, industrial y exportadora.
📌 Ficha del caso
- Importaciones de agosto: más de 8 Bcf/d
- Variación mensual: 5% por encima de julio
- Variación anual: 3% superior a agosto de 2025
- Principal detonante: calor y mayor demanda eléctrica
- Fuente de mercado: cálculos de Natural Gas Intelligence










