Petróleos Mexicanos procesó más crudo en sus refinerías durante 2025, pero el avance no fue suficiente para cumplir sus metas de producción de combustibles ni para reducir la dependencia de las importaciones. La evaluación aprobada por el Consejo de Administración de la empresa revela una recuperación parcial del Sistema Nacional de Refinación, acompañada de brechas relevantes en gasolinas, diésel y petrolíferos.
El proceso de crudo alcanzó un promedio de 1.014 millones de barriles diarios en 2025, por encima de los 906 mil barriles diarios registrados en 2024. El incremento representa una señal de mejora operativa frente al año previo, pero el resultado quedó 27.1% por debajo de la meta de 1.391 millones de barriles diarios establecida en el Plan de Negocios 2023-2027. Frente al Programa Operativo y Financiero Anual de Trabajo (POFAT), cuya referencia era de 1.384 millones de barriles diarios, la brecha fue de 26.7%.
La distancia entre el volumen procesado y la meta corporativa muestra que Pemex no logró convertir la mayor carga de crudo en el salto de producción de combustibles que había proyectado. La producción total de petrolíferos se ubicó en 1.022 millones de barriles diarios, 31.4% debajo de lo programado en el POFAT, que anticipaba 1.490 millones de barriles diarios.
Los resultados más sensibles son los de gasolinas y diésel, los dos productos de mayor impacto sobre el mercado interno. Pemex produjo 356 mil barriles diarios de gasolinas en 2025, cuando su meta era de 581 mil barriles diarios. El faltante equivale a una brecha de 38.8%. En el caso del diésel, la producción fue de 228 mil barriles diarios, 37.3% por debajo de la previsión de 363 mil barriles diarios.
La menor producción nacional tuvo un reflejo inmediato en las compras externas. Las importaciones de gasolinas promediaron 337 mil barriles diarios, más de tres veces la previsión de 105 mil barriles diarios. Para diésel, el desfase fue mucho mayor: Pemex importó 220 mil barriles diarios, frente a una meta de apenas 4.4 mil barriles diarios; es decir, 1,757% por encima del objetivo programado.
El Consejo de Administración reconoce que parte de este desempeño se relaciona con las dificultades para estabilizar la operación de la Refinería Olmeca, en Dos Bocas. La falta de una aportación plena y sostenida de la nueva planta dejó una mayor disponibilidad de crudo para vender al exterior. Pemex superó su meta de exportación de petróleo, y esos ingresos ayudaron a compensar parcialmente el gasto por la compra de combustibles importados.
Sin embargo, ese equilibrio financiero no resuelve la contradicción de fondo. La estrategia de autosuficiencia energética plantea transformar una proporción mayor del crudo nacional en gasolinas, diésel y otros petrolíferos dentro del país. Cuando la producción interna queda por debajo de lo planeado, Pemex debe sostener el abasto con importaciones, mientras conserva un mayor volumen de crudo disponible para exportar.
La empresa también reportó que el índice de paros no programados en la producción de petrolíferos del Sistema Nacional de Refinación se mantuvo en 7.8%, en línea con la meta institucional. No obstante, el cumplimiento del programa de reparaciones mayores fue de solo 17.2%, muy por debajo del objetivo de 86%. Esta diferencia apunta a un problema persistente de mantenimiento que puede limitar la confiabilidad de las plantas y la capacidad de sostener los niveles de proceso.
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La situación de Dos Bocas es clave para explicar la brecha. Pemex reconoce que los retos de estabilización de la Refinería Olmeca incidieron en el resultado global, aun cuando el volumen total procesado aumentó frente a 2024. La nueva instalación era una de las principales apuestas para ampliar la capacidad de refinación y reducir la dependencia de combustibles importados; sus dificultades de arranque retrasaron ese efecto.
El resultado de 2025 deja una lectura doble. Por un lado, Pemex logró procesar 108 mil barriles diarios más de crudo que el año anterior. Por otro, todavía operó lejos de los parámetros que fijó su propia estrategia y necesitó elevar importaciones de gasolinas y diésel. La recuperación de la refinación, por tanto, sigue siendo incompleta: hay más proceso, pero aún no hay suficiente producción nacional de combustibles para cumplir la promesa de autosuficiencia.











