Petróleos Mexicanos (Pemex) cerró 2025 con una mejora en sus indicadores de deuda y liquidez, pero sin alcanzar la rentabilidad operativa que planteó en su estrategia corporativa. El informe de endeudamiento y la evaluación de programas anuales aprobados por el Consejo de Administración muestran una empresa que logró desendeudarse y reforzar su caja, aunque todavía enfrenta una amplia brecha en su margen EBITDA.
El saldo de la deuda pública consolidada de Pemex se ubicó en 1.5015 billones de pesos al cierre de 2025. El dato representa una disminución frente a los 1.7569 billones reportados en 2024, de acuerdo con la serie histórica incluida en el informe aprobado por el Consejo.
La reducción se explica por el comportamiento de las disposiciones y amortizaciones de deuda pública. Durante 2025, Pemex realizó disposiciones de deuda interna por 81.2 mil millones de pesos y deuda externa por 19.9 mil millones de dólares. En paralelo, amortizó 158.5 mil millones de pesos de deuda interna y 27.9 mil millones de dólares de obligaciones externas. El resultado fue un desendeudamiento neto de 212.7 mil millones de pesos.
La empresa reportó que la reducción de pasivos se mantuvo dentro de los objetivos de fortalecimiento financiero. En su evaluación de desempeño, el Consejo destacó que la deuda financiera total se ubicó en 85.2 mil millones de dólares, 18.8% por debajo de la meta de 105 mil millones de dólares establecida en el Plan de Negocios 2023-2027.
El perfil de la deuda también muestra medidas para limitar la exposición financiera. Al cierre de 2025, el 82% del portafolio se encontraba contratado a tasa fija, una estructura que reduce la vulnerabilidad ante alzas en las tasas de interés. Además, 87% de la deuda estaba denominada en dólares o convertida a dólares mediante instrumentos financieros derivados. Pemex justifica esa composición por la naturaleza dolarizada de buena parte de sus ingresos, vinculados a exportaciones de crudo y ventas de productos indexados a precios internacionales.
La mejora financiera no se redujo a la deuda. Pemex informó que sus ingresos propios fueron suficientes para cubrir el gasto programable de 2025, con lo que alcanzó un superávit primario de 502.9 mil millones de pesos. Después de cubrir el costo financiero, realizar el desendeudamiento neto y contabilizar otros resultados vinculados al manejo de la deuda, la empresa cerró con un incremento de caja de 117.3 mil millones de pesos.
En la tesorería, Pemex mantenía 90 mil 164.2 millones de pesos disponibles para inversión en moneda nacional y 1 mil 296.34 millones de dólares en su caja en divisas al 31 de diciembre. Ambas posiciones superaron por un punto base las tasas de referencia que la empresa utilizó como benchmark.
Pero el fortalecimiento de balance no resolvió el problema de rentabilidad. El margen EBITDA de Pemex cerró 2025 en 18.6%, frente a una meta institucional de 47%. La diferencia de 28.4 puntos porcentuales evidencia que la empresa generó un margen operativo muy inferior al nivel requerido en su propio Plan de Negocios.
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El Consejo de Pemex reconoce que, aunque la rentabilidad líquida de la operación aumentó y se redujeron adeudos con proveedores mediante el Programa de Financiamiento de Inversión 2025, el margen EBITDA no alcanzó el objetivo. La principal fuente de ingresos fueron las ventas en el mercado nacional, mientras los ingresos por comercialización de hidrocarburos al exterior disminuyeron, por el enfoque de “Soberanía Energética”.
La brecha no es menor porque el EBITDA mide la capacidad de una empresa para generar resultados antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización. En el caso de Pemex, un margen bajo limita su capacidad para financiar inversiones, amortizar pasivos y sostener sus actividades operativas con recursos propios. La reducción de deuda, por sí sola, mejora el perfil financiero, pero no sustituye la generación recurrente de rentabilidad en sus negocios petroleros, de refinación, gas y comercialización.
La combinación de menor deuda, mayor caja y un EBITDA por debajo de la meta deja una lectura dual. Pemex avanzó en su saneamiento financiero durante 2025 y disminuyó parte de la presión de corto plazo sobre su balance. No obstante, el reto estructural persiste. Que es transformar inversión, infraestructura y ventas en una operación con márgenes suficientes para sostener la estrategia corporativa sin depender de apoyos de Hacienda, refinanciamientos o condiciones favorables de mercado.
📌Ficha del caso
- Documento: Informe sobre uso del endeudamiento y evaluación de programas anuales 2025, aprobados por el Consejo de Administración.
- Deuda pública consolidada: 1.5015 billones de pesos al cierre de 2025.
- Deuda pública consolidada en 2024: 1.7569 billones de pesos.
- Desendeudamiento neto: 212.7 mil millones de pesos en 2025.
- Deuda financiera total: 85.2 mil millones de dólares.
- Meta de deuda del Plan de Negocios: 105 mil millones de dólares.
- Deuda a tasa fija: 82%.
- Deuda en dólares o convertida a dólares: 87%.
- Superávit primario: 502.9 mil millones de pesos.
- Incremento de caja: 117.3 mil millones de pesos.
- Margen EBITDA observado: 18.6%.
- Meta institucional de margen EBITDA: 47%.
- Brecha frente a la meta: 28.4 puntos porcentuales.











