El tablero de inventarios de gasolina de SENER ofrecen pistas claras sobre cómo está operando el sistema actualmente. La serie arranca en enero con niveles de alrededor de 6–7 mil unidades y muestra un comportamiento relativamente estable hasta finales de febrero, cuando se registra un salto súbito hasta 9,417 en la semana 8.
La tabla de gasolina para 2026 refleja esa trayectoria. En enero, las semanas 1 y 2 marcan 6,871 y 7,047, respectivamente; luego hay un descenso a 5,953 en la semana 3 y una recuperación parcial a 6,535 y 6,159 en las semanas 4 y 5. El arranque de febrero mantiene el tono, con 5,572 en la semana 6 y 6,385 en la 7. Es hasta la semana 8 cuando los inventarios saltan a 9,417, el punto más alto de lo que va del año, para luego retroceder a 6,767 en la semana 9 y moverse en torno a 7,509 en las semanas 10 y 11, antes de caer de nuevo hacia 6,638 y 5,722.
Ese pico de febrero puede interpretarse como un episodio de acumulación puntual, debido a la llegada masiva de importaciones, sincronización de embarques, ajustes en el Sistema Nacional de Refinación o una combinación de factores. Lo relevante es que el sistema sí fue capaz de elevar su colchón de gasolina por arriba de la banda habitual, aunque sólo por una semana. En la gráfica de línea que muestra el tablero, el salto luce como una montaña solitaria rodeada de valores más modestos.
La historia cambia a partir de abril. Las semanas 14 a 18 reportan inventarios de 5,487, 4,971, 4,987, 5,425 y 5,006, respectivamente. Es decir, el sistema se mueve ya en la franja de 5 mil, claramente por debajo del episodio de febrero y por debajo de varios registros de enero–marzo. La tendencia visual es descendente: la curva baja desde el pico hasta estabilizarse en un nivel que sugiere desinvención sostenida.
Este comportamiento hay que leerlo a la luz de la política de inventarios mínimos que SENER estableció para gasolinas, diésel y turbosina. Desde 2020, México obliga a permisionarios a mantener existencias equivalentes a cierto número de días de ventas, con metas que van de 5 a 13 días según el producto y el periodo, creciendo gradualmente en el tiempo. En 2025–2026, el objetivo para gasolina es ya de alrededor de 10–13 días como mínimo, con promedios trimestrales por arriba de esa banda. La publicación semanal de inventarios —incluida la información de aeropuertos y de diversos actores— responde precisamente a esa política.
Aunque el tablero no traduce directamente inventarios a días de ventas, la caída hacia abril–mayo sugiere que el sistema está operando con un colchón más delgado justo en un momento en que Pemex ha empezado a reducir importaciones de gasolina para privilegiar la producción nacional. Diversos análisis de mercado han adelantado que en 2026 las compras de combustibles al exterior serán menores, en parte por mayor procesamiento en refinerías mexicanas y en Deer Park. Menos importaciones implican menos arribos masivos que permitan “inflar” inventarios; la curva de SENER parece reflejar esa transición.
Otro elemento interesante del tablero es el mapa regional. La visualización colorea el país en bloques como Golfo, Centro, Noreste, Noroeste, Occidente, Norte y Sur, acompañados de un gráfico de mosaico que sugiere el peso relativo de cada región en la suma de inventarios. Aunque la herramienta no deja ver números exactos por región sin interactuar, el diseño deja claro que la política de inventarios no es sólo nacional: hay vigilancia diferenciada según la zona, lo cual es clave en un mercado donde la demanda se concentra en corredores específicos y la infraestructura de almacenamiento es desigual.
Lo que la gráfica de 2026 deja entrever es un sistema que se mueve entre tres estados:
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- Un arranque de año con inventarios relativamente cómodos.
- Un pico puntual de acumulación a finales de febrero.
- Una fase de desinvención que lleva los niveles hacia una franja que podría estar más cerca de los mínimos que de la holgura.
En un país que ha sufrido episodios de desabasto por cuestiones logísticas, combate al huachicol o fallas en la cadena de suministro, esta trayectoria amerita seguimiento. Si la política de inventarios mínimos se está cumpliendo, el sistema puede tolerar operar en esta banda; si los mínimos se están rozando, el margen frente a choques inesperados se reduce. La publicación de SENER no responde todas las preguntas, pero sí pone sobre la mesa la curva que periodistas, analistas y consumidores deberían estar mirando.
📌 Ficha del caso
- Fuente: Tablero de inventarios semanales de gasolina de SENER, sitio Estadísticas Hidrocarburos (PowerBI, sección Inventarios).
- Periodo analizado: Semanas 1 a 18 de 2026 (enero–mayo).
- Niveles clave:
- Semanas 1–2: 6,871 y 7,047.
- Semana 8 (pico): 9,417.
- Semanas 14–18: 5,487; 4,971; 4,987; 5,425; 5,006.
- Tendencia: Pico único en febrero seguido de caída y estabilización en torno a 5 mil unidades.
- Política de referencia: Inventarios mínimos de gasolina equivalentes a 10–13 días de ventas, con metas crecientes desde 2020.
- Contexto de mercado: Reducción prevista de importaciones de combustibles por mayor producción doméstica en 2026.











