Pese a las estrategias desplegadas por las autoridades federales, la sustracción ilegal de hidrocarburos —tanto en ductos como en autotanques— registró un deterioro sin precedentes recientes. Durante el segundo trimestre de 2026, Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó una pérdida por sustracción de combustibles de 9,180 millones de pesos, de acuerdo con el informe financiero presentado por la dirección de Juan Carlos Carpio Fragoso.
Esta cifra equivale a un sangrado de 101 millones de pesos diarios para las finanzas de la empresa pública. El quebranto representa un salto anual del 20% en comparación con el mismo periodo de 2025, colocándose como el nivel más crítico de pérdidas operativas por ordeña ilegal registrado en los últimos ocho años.
[ PÉRDIDA POR SUSTRACCIÓN DE COMBUSTIBLE (2T) ]
2025: $7,650 MDP (aprox)
2026: $9,180 MDP (↑ 20% anual)
[ Impacto diario en 2T26: $101 MDP ]
La sofisticación del mercado negro
Especialistas del sector señalan que el fenómeno ha trascendido la perforación clandestina de ductos para convertirse en una red logística y fiscal compleja:
- Infiltración en la cadena de valor: Víctor Hugo Juárez Cuevas, director general de Edge Innovation, advierte sobre la complicidad interna en terminales de almacenamiento y reparto, así como la entrega de pipas no contabilizadas que alimentan estaciones de servicio a precios por debajo del costo de terminal.
- Huachicol fiscal y mezcla irregular: Marcial Díaz Ibarra, consultor de QUA Energy, destaca el avance del contrabando técnico mediante la alteración de fracciones arancelarias para eludir el pago de impuestos, aunado al suministro de mezclas no autorizadas en gasolinerías.
Esta dinámica distorsiona el mercado formal al generar competencia desleal y provocar un triple impacto: elimina el ingreso operativo de Pemex, evade la recaudación de IEPS e IVA, y limita el presupuesto para infraestructura, exploración y refinación.
Un pasivo de seguridad y balance
El repunte en la ordeña se suma a un entorno de presión estructural para la petrolera del Estado. Además de las afectaciones por sustracción, la compañía padece riesgos operativos en sus complejos de refinación y mantenciones diferidas.
En el frente financiero, el pasivo global de la empresa —que integra la deuda financiera de 77,500 millones de dólares y el saldo con proveedores— se mantiene en un entorno cercano a los 100 mil millones de dólares, exigiendo una consolidación urgente en la estrategia de recuperación fiscal y control de pérdidas de la petrolera.
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