La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha fijado una nueva meta ambiciosa para el sector energético nacional: elevar la participación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en la generación eléctrica hasta un 60%. Este objetivo representa un incremento respecto al 54% que se había consolidado al cierre de la administración anterior.
¿Por qué importa? Esta cifra no es solo un porcentaje; es el eje central de la política energética del nuevo gobierno. Al buscar el 60%, la administración reafirma su voluntad de que el Estado mantenga el control mayoritario sobre la energía, utilizando para ello un esquema de “inversión mixta” que busca combinar la rectoría estatal con la participación de capital privado, sin comprometer la soberanía nacional.
El nuevo modelo: “Inversión Mixta”: Para alcanzar esta meta sin disparar el endeudamiento de la paraestatal, el gobierno ha diseñado una estrategia específica:
- Financiamiento privado, propiedad pública: La CFE requerirá financiamiento privado para proyectos de generación, pero bajo condiciones que permitan mantener la operatividad y control dentro de la esfera pública.
- La cifra clave: La empresa estatal tiene comprometidos 30 mil millones de dólares en inversiones proyectadas hacia 2030, una parte fundamental de la cual se canalizará a través de estos esquemas de asociación con privados.
- El objetivo técnico: Incorporar 22 mil MegaWatts (MW) de capacidad instalada bajo este modelo de colaboración, garantizando que la expansión no recaiga únicamente en las finanzas del Estado.
La estrategia constitucional: El respaldo para este giro reside en la reciente reforma constitucional que prioriza el despacho de energía de las plantas de la CFE por encima de las privadas. Con este marco legal, el gobierno asegura que el 60% del mercado esté protegido para la Comisión, dejando el 46% restante para la iniciativa privada.
Las líneas rojas: No todo el sector está abierto a la participación privada. El gobierno ha sido enfático en marcar los límites de este nuevo modelo:
- Modernización de redes: La transmisión y distribución de energía eléctrica seguirán siendo una actividad exclusiva y prioritaria del Estado mexicano.
- Soberanía: El fortalecimiento de la infraestructura de redes eléctricas es visto como el brazo estratégico que permitirá garantizar la estabilidad del sistema nacional a largo plazo.
Lo que sigue: La administración de Sheinbaum se enfrenta ahora al reto de ejecutar estos 30 mil millones de dólares en proyectos. La viabilidad del modelo de “inversión mixta” será puesta a prueba por la capacidad de atraer capital privado bajo las nuevas reglas constitucionales, mientras la CFE acelera el paso para modernizar su infraestructura y alcanzar el ambicioso objetivo del 60% de participación en el mercado antes de que termine el sexenio.











