Una investigación de EL CEO identificó inconsistencias entre bases de datos entregadas por Pemex y muertes de trabajadores reportadas públicamente en accidentes ocurridos entre diciembre de 2018 y septiembre de 2024. El caso más visible es el incendio de la plataforma E-Ku A2, donde el saldo final corporativo fue de siete fallecidos, pero el medio sostiene que varias víctimas no aparecen como fatalidades en registros posteriores.
Por qué importa: no se trata sólo de una diferencia estadística. Los registros de accidentes laborales determinan cómo se evalúa la seguridad industrial de Pemex, su desempeño ambiental, la gestión de contratistas, la contratación de seguros, el acceso a financiamiento y la transparencia de una empresa estatal que opera infraestructura de alto riesgo.
El caso E-Ku A2
El 22 de agosto de 2021, un incendio afectó la plataforma E-Ku A2 del Centro de Proceso Ku-A, en la Sonda de Campeche. Pemex informó que el fuego comenzó a las 15:10 horas durante trabajos relacionados con líneas de turbocompresores y fue controlado a las 16:30 horas.
En su primer reporte, la empresa registró un trabajador de Pemex fallecido, tres lesionados y una persona con crisis nerviosa. También informó de tres trabajadores de Cotemar lesionados, tres desaparecidos de esa compañía y dos desaparecidos de Bufete de Monitoreo de Condiciones e Integridad.
La información posterior elevó el saldo. De acuerdo con EL CEO, Octavio Romero Oropeza informó al día siguiente que cuatro trabajadores de Cotemar habían muerto. Más adelante se localizaron otros cuerpos y el informe de sostenibilidad de Pemex registró finalmente siete fallecidos: un trabajador propio y seis contratistas, además de seis lesionados.
El punto central: una actualización de víctimas tras un accidente no es, por sí sola, una irregularidad. La pregunta es por qué las bases estadísticas posteriores entregadas por Pemex no reflejarían, según la investigación, todas las muertes reconocidas en boletines e informes corporativos.
El ocultamiento de datos en Pemex es una constante que he estado señalando desde hace meses y este es un ejemplo más de esta situación.
Los datos bajo cuestionamiento
EL CEO señala que Pemex registró oficialmente 28 trabajadores fallecidos en accidentes ocurridos entre el 1 de diciembre de 2018 y el 30 de septiembre de 2024. Al contrastar esa información con comunicados, informes bursátiles, reportes de sostenibilidad y cobertura periodística, el medio detectó eventos con víctimas fatales que no aparecen claramente como tales en la base analizada.
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Entre los ejemplos citados están una explosión en Xolostitla, Epazoyucan, Hidalgo, relacionada con una toma clandestina el 21 de diciembre de 2022, y la muerte de un trabajador de 27 años por descarga eléctrica en una planta de tratamiento de aguas residuales de la refinería de Cadereyta, Nuevo León, en mayo de 2021. EL CEO afirma que esos casos habrían sido clasificados como “N/A” o no figurarían como fatalidades.
El matiz legal: la investigación documenta inconsistencias y posibles omisiones o reclasificaciones; no prueba por sí sola una intención deliberada de ocultar información. Para establecer esa responsabilidad sería necesario conocer la metodología de la base, el diccionario de variables, los expedientes de cada accidente y la respuesta formal de Pemex.
“Incapacitante” no basta
La clasificación de accidentes como “incapacitantes” es uno de los puntos más sensibles. EL CEO sostiene que la definición corporativa de Pemex permite incluir lesiones que pueden derivar en muerte inmediata o posterior.
Sin embargo, una categoría de severidad laboral no debe sustituir una contabilidad transparente de fatalidades. Si una persona murió como consecuencia de un accidente de trabajo, el evento debería ser conciliable entre registros de seguridad, informes de sostenibilidad, boletines públicos, reportes regulatorios y bases entregadas bajo transparencia.
Lo que falta: Pemex no ha explicado públicamente por qué ciertas muertes reconocidas en otros documentos no aparecerían en la relación analizada por EL CEO ni qué significan, en cada caso, las categorías “N/A” e “incapacitante”.
El costo humano y operativo
La investigación calcula que Pemex desembolsó 7,832 millones de pesos durante los últimos 13 años y medio por costos operativos, daños materiales, remediación ambiental y otros gastos derivados de accidentes. Es una estimación de EL CEO, no una cifra oficial consolidada de Pemex.
En E-Ku A2, el incendio obligó a cerrar pozos y afectó producción offshore. Pemex informó posteriormente que logró recuperar 421,000 barriles diarios y rehabilitar 125 pozos.
Pero la recuperación de producción no resuelve la pregunta central: ¿cuántas personas fallecieron, en qué condiciones, bajo qué empleador y cómo quedaron registradas?
La exigencia de transparencia
Pemex debe conciliar sus registros y publicar una respuesta verificable. El estándar mínimo incluye una base consolidada con fecha, instalación, empresa empleadora, tipo de accidente, lesión, desenlace, clasificación y fuente documental.
El reporte de EL CEO no demuestra por sí solo que hubo un ocultamiento intencional. Sí exhibe una brecha de transparencia suficiente para exigir a Pemex una explicación completa sobre sus indicadores de seguridad laboral y fatalidades.
📌 Ficha del caso
- Investigación: EL CEO
- Periodo revisado: 1 de diciembre de 2018 al 30 de septiembre de 2024
- Hallazgo: Diferencias entre bases entregadas por Pemex, comunicados e informes corporativos
- Fatalidades registradas oficialmente: 28, según la base analizada por EL CEO
- Caso emblemático: Incendio de E-Ku A2, 22 de agosto de 2021
- Saldo final corporativo de E-Ku A2: Siete fallecidos, uno de Pemex y seis contratistas
- Categorías cuestionadas: “N/A” e “incapacitante”
- Otros casos citados: Xolostitla, Hidalgo; Cadereyta, Nuevo León
- Costo estimado por EL CEO: 7,832 millones de pesos en 13.5 años
- Pendiente: Respuesta de Pemex, diccionario de datos y conciliación de registros











