La razón gas/petróleo del Permian subió 16% desde 2021: cada barril de crudo que sale del yacimiento libera hoy más gas asociado que hace cuatro años. Ese excedente está buscando dónde colocarse, y México —con cuatro corredores fronterizos y 14.8 Bcf/d de capacidad instalada— es una de las rutas más obvias.
El problema es que esa capacidad se usa apenas al 43%: la limitante ya no es cuánto gas puede cruzar la frontera, sino qué tan rápido México puede construir la infraestructura interna para recibirlo.
El mapa del gas que alimenta a México
El Permian está produciendo más gas del que puede colocar: la razón gas/petróleo de la cuenca subió 16% desde 2021, y ese excedente está empujando nueva infraestructura hacia la frontera. Esto es lo que hoy cruza hacia México, por dónde entra, y qué tan expuesta está esa red si un corredor falla.
El gas de EE.UU. entra a México por cuatro corredores. Sur de Texas y Oeste de Texas concentran el 91% del volumen; Arizona y California son residuales, aunque California empieza a moverse por el arranque de la planta de GNL Energía Costa Azul. Toca cada corredor para ver los ductos que lo componen.
Selecciona uno o varios ductos para ver cuánta capacidad fronteriza quedaría fuera. Esto mide exposición de infraestructura, no un pronóstico de apagones: la capacidad perdida no equivale automáticamente a desabasto, porque puede existir margen en otros corredores.
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Selecciona al menos un ducto.
El gas del Permian es, en su mayoría, subproducto de pozos de petróleo. Pero conforme los yacimientos maduran, cada barril extraído libera proporcionalmente más gas. Si esa razón se hubiera mantenido en el nivel de 2021, el Permian habría producido 14% menos gas del que realmente produjo en 2025 —ese excedente es el que está saturando el hub de Waha y empujando nuevos ductos hacia México, y no únicamente el crecimiento de la demanda mexicana.








