Petróleos Mexicanos (Pemex) ha mostrado una notable aceleración en sus indicadores operativos de corto plazo. En el acumulado de enero a mayo de 2026, la empresa del Estado reportó 49 pozos terminados, lo que representó un incremento interanual del 63% en comparación con los escasos 30 pozos concluidos en el mismo lapso del año anterior, el cual se había posicionado como el nivel más bajo por lo menos de la última década.
Sin embargo, al abrir la radiografía de estas perforaciones, queda en evidencia una profunda asimetría estratégica: la petrolera ha concentrado casi todo su esfuerzo en exprimir yacimientos ya conocidos (desarrollo) mientras reduce al mínimo la búsqueda de nuevos yacimientos (exploración). De los 49 pozos concluidos en los primeros cinco meses del año, 47 correspondieron al rubro de desarrollo —en contraste con los 20 del año previo—, mientras que únicamente dos pozos fueron exploratorios. Esta cifra es el número más bajo de perforaciones exploratorias en los últimos 29 años registrados por Pemex, contrastando drásticamente con los 10 pozos terminados en el mismo periodo de 2025.
La paradoja de los indicadores y la caída del Capex
Un pozo terminado o completado implica que la perforación ha concluido y la estructura está equipada con las tuberías, válvulas y filtros necesarios para extraer el hidrocarburo de forma segura y controlada. En el desarrollo, esto conecta al yacimiento subterráneo con la superficie para iniciar la producción comercial; en la exploración, significa dejar listo el pozo para extraer hidrocarburos o ser evaluado de manera definitiva.
A pesar del repunte frente al bache de 2025, el resultado general acumulado a mayo de 2026 (49 pozos) sigue siendo el tercero más bajo en la última década. Al revisar el histórico de pozos totales terminados en el mismo periodo se observa la pendiente del sector:
- 2020: 100 pozos
- 2016: 94 pozos
- 2023: 86 pozos
- 2024: 67 pozos
- 2019: 66 pozos
- 2018: 58 pozos
- 2021: 50 pozos
- 2026: 49 pozos
- 2017: 33 pozos
- 2025: 30 pozos
Este comportamiento operativo se explica por un severo recorte financiero en las áreas de exploración y producción de la empresa pública. Al cierre del primer trimestre de 2026, Pemex ejerció un gasto en inversión física o Capex de apenas 10,800 millones de pesos, un monto 84% menor al erogado en el primer cuarto de 2025, cuando se habían ejercido 69,200 millones de pesos. Con presupuestos tan deprimidos, la participación de los pozos exploratorios en el total de las terminaciones de 2026 cayó a un magro 4%, la menor proporción de la última década.
El impacto directo: El vaciamiento de las reservas
La drástica caída en la conclusión de pozos exploratorios —explicada por una baja actividad mes tras mes, donde enero, febrero y abril registraron cero pozos exploratorios concluidos, y marzo y mayo reportaron solo una perforación cada uno— tiene un impacto directo y nocivo en los inventarios de riqueza petrolera del país.
De acuerdo con el último reporte entregado por la estatal a la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos para mantener su participación en el mercado de deuda internacional, Pemex cuenta con reservas probadas (1P) por un total de 7,471 millones de barriles de petróleo crudo equivalente. Si bien el índice muestra una estabilización marginal reciente, arrastra una severa reducción del 39.6% en un horizonte de 11 años en comparación con 2014, fecha en la que la petrolera comenzó a reportar sus saldos sin incluir los yacimientos cedidos al gobierno federal dentro de la Ronda Cero.
La física de los hidrocarburos dicta que la declinación natural de los yacimientos maduros es inevitable. La única forma de sustituir esos barriles extraídos y evitar que el inventario nacional se vacíe es mediante inversiones robustas y sostenidas en exploración para descubrir nuevos reservorios de petróleo y gas, los cuales resultan cada vez más costosos al encontrarse en capas menos superficiales del subsuelo. Al concentrar el capital restante en elevar artificialmente los pozos de desarrollo mensuales (estabilizados en 12 pozos totales tanto en marzo, abril y mayo, multiplicando por cuatro los tres pozos de mayo de 2025), Pemex está logrando un alivio productivo inmediato, pero compromete peligrosamente el flujo de barriles y la soberanía energética del país para la próxima década.
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